Martes 26 de octubre, 2021
  • 8 am

Préstamos para hacerse candidato

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por Gustavo Varela
El día jueves, una noticia comenzó a circular entre los diferentes medios de comunicación de nuestro país.
El Intendente de Canelones, denuncia que existieron presiones desde el Ejecutivo Nacional para que no se vote por parte de la Junta Departamental de Canelones un fideicomiso (un préstamo) de U$S.80.000.000 para su departamento, que lo solicitaba el Intendente (futuro precandidato a la presidencia).
Previamente, se le negó al Intendente de Río Negro uno por U$S.6.000.000 y al Intendente de Rocha otro por U$S.20.000.000, y si seguimos vemos que todas las Intendencias del País, se encuentran endeudadas en un nivel muy alto.
Es algo increíble lo que los Intendentes hacen con las finanzas departamentales, aunque justo es decirlo, hay excepciones.
Canelones ya tiene, como consecuencia de 9 fideicomisos más, una deuda de $.370.000.000, aparte de otras financiaciones que arrastra, lo que hace, que ya tenga los recursos económicos futuros, comprometidos al pago de esas deudas pasadas. Pero también tiene la necesidad de financiar los gastos corrientes que cualquier administración tiene; gastos de funcionamiento, sueldos, obras etc.
Es obvio, que no pueden gobernar un departamento y hacer obra para que lo sigan reconociendo si no tienen recursos para hacer algo, y por eso es que recurren al endeudamiento, pues saben que cuando no son reelegidos por imperio de normas constitucionales, tienen que tratar de insertarse a nivel nacional, para llevar a cabo ese descanso obligatorio.
El costo de esa jugada, la terminan pagando las generaciones futuras.
Caso más patético es el que tenemos en Salto, donde como consecuencia del gobierno de Coutinho, y el primer período de Lima, terminaron endeudando al departamento, deudas que la van a terminar pagando nuestros hijos y nuestros nietos.
Y ni les cuento lo que se va a incrementar en éste quinquenio, donde nuestro Rocambolesco Intendente ya nos anunció que quiere convertirse en líder nacional, y lo único que sabemos es que eso es caro.
Hicieron bien los Ediles canarios en decirle que no a ese nuevo fideicomiso.
Si los gobernantes quieren mostrar que son buenos, lo pueden hacer, de la manera que cualquier sensato administrador lo haría cuando no tiene más latas que rascar.
O sea administrando.
En la última campaña electoral, probamos con números que fueron muy claros, que el endeudamiento que llevaron a cabo los dos últimos Intendentes, fue en el mismo monto que costaron los ingresos de cuadros políticos durante cada quinquenio.
Lo que pasa es que no les alcanza con hacer las obras para los cuales las disposiciones constitucionales ya les garantizan recursos.
Precisan cancelar promesas de trabajos electorales pasados y pagar lealtades futuras, y claro, para todo eso, la frazada es corta, y entonces apelan a un nuevo endeudamiento.
Hemos escrito ríos de tinta y seguiremos haciéndolo, sin mirar si son los “nuestros o los vuestros”, pues por tratar de disimular incendios amigos, los gobiernos terminan haciendo desastres en los bolsillos del pueblo.
Hoy, los militantes políticos no se convierten en candidatos por sus pensamientos e ideas, ni por su capacidad de gestión.
Hoy los candidatos se hacen en función de los recursos económicos que gastan para comprar lealtades y voluntades, pues las ideas escasean y de alguna manera hay que suplir esa debilidad.
Esa gran herramienta financiera que es el crédito, y que debe usarse de manera extraordinaria, la terminan distorsionando de una manera absurda, y con un fin espurio.
Hacerse candidatos.