Domingo 5 de diciembre, 2021
  • 8 am

¡Presidente, fundador del BROU, asesinado el 25 de agosto!

Dr. Pablo Perna
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Dr. Pablo Perna

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Por el Dr. Pablo Perna
“Que solo se quedan los muertos”; así titula su reciente libro Edgardo Etliin, donde en sus 906 páginas cuenta como sucedió el único asesinato a un Presidente del Uruguay en ejercicio. Eran los festejos del 25 de agosto de 1897 en la Ciudad Vieja- Montevideo, cuando a la hora 14:40, frente a la Iglesia Matriz, dirigiéndose a Casa de Gobierno caminando por (hoy) Peatonal Sarandí al 331, el Presidente Juan Idiarte Borda es asesinado por Avelino Arredondo, un joven de 23 años quien le dispara directo al corazón, atravesándole la banda presidencial.
El “maestro” escritor argentino Jorge Luis Borges narra en el cuento que titula “Avelino Arredondo”, lo sucedido: “El hecho aconteció en Montevideo, en 1897. Cada sábado los amigos ocupaban la misma mesa lateral en el Café del Globo, a la manera de los pobres decentes que saben que no pueden mostrar su casa o que rehúyen su ámbito…; al principio les había costado amistarse con Arredondo, hombre de tierra adentro,… contaba poco más de veinte años; era flaco y moreno, más bien bajo y tal vez algo torpe”.
“Se afeitó sin apuro… Eligió una corbata colorada y sus mejores prendas;…arribó a la Plaza Matriz. El Te Deum ya había concluido; un grupo de caballeros, de militares y de prelados, bajaba por las lentas gradas del templo… Arredondo preguntó cuál era el presidente. Le contestaron: “Ése que va al lado del arzobispo con la mitra y el báculo”. Sacó el revólver e hizo fuego. Idiarte Borda dio unos pasos, cayó de bruces y dijo claramente: “Estoy muerto”. Arredondo se entregó a las autoridades. Después declararía: “Soy colorado y lo digo con todo orgullo. He dado muerte al Presidente, que traicionaba y mancillaba a nuestro partido… Este acto de justicia me pertenece. Ahora, que me juzguen” (extractos: “El Libro de Arena” 1975).
Idiarte Borda era un exitoso ganadero, nacido en Mercedes, caracterizado por ser un hombre recto, pero también un “vasco porfiado”. Llega a la Presidencia luego de que la Asamblea General debatiera durante tres semanas y 40 votaciones frustradas de quien sería el futuro mandatario; transformándose de esta manera en el Presidente Nº 13.
Tenía muchos enemigos, en el Partido Nacional se alzaba Aparicio Saravia y en el Partido Colorado José Batlle y Ordoñez; no tenía buena prensa y su Gobierno era impopular acusado de corrupción, entre otras grabes críticas. Sin perjuicio de haber sido el fundador del BROU y de otras grandes obras que perduran hasta hoy, no ha tenido reconocimientos, prueba de ello es que ninguna calle en Montevideo lleva su nombre; únicamente un camino vecinal en su Mercedes natal.
En otras columnas contaremos la defensa magistral del Dr. Melian Lafinur, abogado de Arredondo, que lo salva de la pena de muerte, sustituyéndola por cárcel, la que estuvo únicamente 5 años; recuperada la libertad se trasforma en funcionario público. Argumentó que el Presidente había sido el único culpable de su propia muerte; y al no habérsele realizado autopsia, no se podía determinar que la bala haya sido la causante de la misma. En el mes de la nostalgia, al celebrarse 124 años del primer y único magnicidio del Uruguay, queríamos recordar esta historia criolla y bien oriental olvidada.