Martes 26 de octubre, 2021
  • 8 am

Andá a entender a la hormiga

César Suárez
Por

César Suárez

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Por el Dr. César Suárez
A decir verdad, no me gusta ofender a nadie, y menos a una hormiga, pero dicho con todo respeto, la hormiga en un insecto himenóptero, que lleva una vida un tanto agitada y que a pesar que no viven más de tres semanas, en su corta vida, analizado desde el punto de vista humano, suelen joroban bastante.
En estos días de invierno, aprovechando que el solcito del medio día estaba a pleno, me fui a calentar el lomo al fondo de mi casa y de repente, dentro del pasto un tanto marchito por el clima, aprecio un sendero que, al decir de Don Verídico, no tenía ningún criterio, con múltiples curvas que duplicaban por lo menos, la distancia de la línea recta que había entre cada punto y su destino.
Por ese caminito, transitaban cientos de hormigas, cargadas de palitos, pastos y hojitas, con paso indeciso, cayéndose y volviéndose a levantar y otras haciendo el camino inverso, pero vacías de carga. A su vez, cada hormiga, en la medida que avanzaba, iba zigzagueando, tal como si se hubiesen tomado alguna bebida espirituosa.
Se ve que no se enterraron nunca que la distancia más corta entre dos puntos es la recta.
La realidad es que no podía entender lo que estaban haciendo, iban a buscar a grandes distancias, las mismas cosas que abundaban alrededor del hormiguero.
Visto como laburan, da la impresión que tiene desocupación cero, hay trabajo para todas, pero si caminaran derecho, y se proveyeran de lo que hay al lado del hormiguero, trabajarían la mitad y ganarían lo mismo. Digo yo. Por ahí la hormiga reina les hacía cumplir el horario lo mismo y las pobres hormigas, ¿que iban a hacer?, no le van a ocupar el hormiguero, así que seguramente prefieren andar dando vueltas por ahí, antes de volver al recinto. Vaya uno a saber el pensamiento de la hormiga.
Hay muchos tipos de hormigas, y aunque yo no pretendo hacer una clasificación taxonómica de estos insectos himenópteros, de tanto observar uno se va haciendo una idea. Está la hormiga negra, culona u hormiga loca, que se come todo, y en fondo mi casa, transformaron un viejo paraíso que centraba mi jardín, en un tubo, porque se lo comieron todo por dentro, dejando un picadillo. Son medio acróbatas, y viajan por el alambre de la cuerda de colgar la ropa y corren a una velocidad hasta medio peligrosa, y van y vienen, pero sin llevar nada, vaya uno a saber con qué fin.
Después están las hormigas coloradas, bien chiquititas, pero ni se te ocurra pararte descuidado encima de su hormiguero, porque enseguida te avisan y te hacen bailar un malambo involuntario y te demuestran que podés ser mucho más ágil de lo que creías.
La otra hormiga común son unas negritas de tamaño mediano, que son las hormigas de carga.
Uno a veces se queja de esas hormigas que te comen o destruyen alguna cosa y hasta cuando se ponen muy cargosas las terminás invitando con un peritroide, pero hormiga, lo que se dice hormiga son las termitas y la marabunta, que, por suerte, no suelen andar por estos pagos y que su apetito mete miedo. La termita, se puede comer una casa de madera y dejar a su dueño a la intemperie en cualquier descuido, pero la marabunta es peor, hace tabla rasa con todo lo que se le cruce en el camino, conforman un ejército de exterminio y no dejan nada.
No vaya a invitar a una marabunta a una fiesta, porque le come hasta el decorado. De todos modos, a veces, las apariencias engañan y hay marabuntas con forma de persona y que arrasan con todo, tanto sólido como líquido en cuanta fiesta se les cruce.
Hay otras hormigas voladoras, aunque hace tiempo que no veo ninguna, cuando aparecen te pueden dar algún picotón que otro por el cuello.
La hormiga, dependiendo como se la mire, puede ser un lindo bichito, divertido para mirar, o una porquería. Diría que no es un animalito de confiar.
Si usted no tiene nada que hacer, está un poco aburrido de hacer zaping en su televisor, ya se hartó de revisar Facebook, WhatsApp, Instagram, Twitter o cualquiera otra cosa que le ayude a perder el tiempo, váyase hasta el fondo, si es que tiene, o a la vereda o a la placita más cercana y seguro que se va a encontrar con una hormiga haciendo todo lo que le dije y de paso se entretienen un rato y toman un poco de aire fresco.