martes 27 de septiembre, 2022
  • 8 am

El atajo

César Suárez
Por

César Suárez

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Por el Dr. César Suárez
Cada cosa que se construya requiere que atienda minuciosamente cada pieza que lo compone.
Es necesario atender todos los detalles que requiere una tarea, no respetar determinados protocolos acordados, hacer “cuanto, cuanto” y terminar por desperdiciar el esfuerzo invertido y en ocasiones el material utilizado para dejar todo sin efecto o volver a tenerlo que hacer de nuevo por parte del indolente que ya lo hizo mal o quien termina por hacerse cargo de esa tarea que generalmente tiene que ocuparse primero de deshacer de descartar lo que estuvo mal hecho.
Ahí está la diferencia en entre hacer cada cosa a los “manotazos”, para salir del paso y pensar, planificar, analizar el entorno, evaluar, la inmediatez y el largo plazo, el adecuar el plan a los recursos disponibles y evitar “tomar por el atajo” donde parece más fácil y más rápido, pero donde se pierden las referencias y el resultado queda expuesto al azar donde las chances estadísticas de éxito se reducen a casi nada.
Cada pieza que se mueve tendrá inevitablemente que verse proyectada en cada contexto actual o futuro lo que requiere un plan, y un estudio minucioso de la realidad que nos rodea tratando de no cerrar ningún camino que necesaria o eventualmente tengamos que transitar en el futuro.
En este ámbito se define el margen entre el éxito que habitualmente demora y el fracaso que es demasiado fácil de conseguir ante el más mínimo obstáculo cuando no nos tomamos el tiempo necesario para pensar.
En cada uno de estos detalles se fundamentan los resultados de uno u otro grupo de personas que hacen diferentes unas comunidades de otras porque detrás de cada éxito, hay una larga historia que se construye en el tiempo y que raramente, el éxito cae desde el cielo y habitualmente, el que espera que caiga de ahí suele quedarse sin nada o lamentándose amargamente de su suerte.
Es habitual que cuando se observa a una persona exitosa termine por atribuírsele a la suerte sin valorar todo el camino recorrido y no es raro que el testigo de ese éxito, quiere por el mismo resultado, pero intentando tomar por el atajo, querer copiar el mismo modelo omitiendo lo esencial que le dio la base y arrancar a competir en el mismo rubro.
Así sucede frecuentemente que con muchos emprendimientos exitosos al que le salen al cruce innumerables competidores que solo logran desestabilizar el mercado, perjudicando la estabilidad del que logró con paciencia esfuerzo su propósito, sino que, además, rápidamente comprenderá que su resultado no será el mismo, ni siquiera parecido porque omitió torpemente, trabajar con las herramientas necesarias o prescindir del esfuerzo necesario.
Cada vez que miramos a nuestro alrededor veremos dibujado el paisaje que nos rodea, alguno natural que provee la naturaleza, pero una gran parte que fue construida por alguien. Cada “construcción” tiene inevitablemente su historia, generalmente una larga historia forjada a través de una mancomunidad de esfuerzos y que en ocasiones nos hacen sentir orgullosos de pertenecer a ese lugar, aunque no hayamos participado jamás en su construcción.
Siempre tenemos que pensar que cada construcción tiene una historia de planificación, de dedicación, de esfuerzo.
Todo lo bueno que le sucede a una persona, a una familia, a una comunidad, a un país, está ligado a una historia que suele tener raíces lejanas, pero también todo lo malo tiene su germen en imprevisiones lejanas.
Todas estas estrategias también es necesario proyectarlas a la construcción de nuestra sociedad.
El deterioro del tejido social de una comunidad comienza cuando nos olvidamos de los desplazados y lo desposeídos que forman parte de propio cuerpo social y cuando no se atiende como se corresponde se transformará, tiempo después, en una enfermedad crónica imposible de extirpar por más cirugías represivas que se instalen y por más cárceles que se construyan.
Los malla oro siempre tienen la capacidad de salir adelante, los que necesitan ayuda son los arrancan desde la nada o la naturaleza no les dio las herramientas necesarias para arreglárselas solos, todo ellos son parte de nuestro cuerpo social, y si una parte de ese cuerpo se enferma, hará estragos en el resto de ese mismo organismo.
No es saludable tomar por el atajo, las consecuencias lejanas serán imprevisibles.