sábado 5 de abril, 2025
  • 8 am

Cuidar al cuidador

César Suárez
Por

César Suárez

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Por Dr. César Suárez
El sistema sanitario en cualquier país por más recursos que tenga siempre se ve desbordado porque más allá de la cobertura que brindan las instituciones dedicadas a la asistencia médica que cuidan de la salud de los ciudadanos, se ve limitada a eventos puntuales que consisten en la existencia de policlínica que atienden y dan seguimiento a cada paciente o la internación para casos de descompensación que requieren una vigilancia más estrecha o procedimientos para reparación anatómica por medio de cirugías o estudios de laboratorio, de imagenología, de anatomía patológica, radioterapia etcétera, una vez que el paciente es compensado tiene que volver a su hogar y no necesariamente todos vuelven auto válidos, sobre todo personas que han sufrido eventos con secuelas severas o personas mayores que no pueden valerse por sí mismos, necesitan inevitablemente de alguien que los cuide y que los asistan las veinticuatro horas de cada día.
En escasas circunstancias hay personas que cuentan con recursos suficientes para contratar cuidadores especializados o no tanto y que suponen erogaciones voluminosas dado que hay que cubrir por lo menos cuatro turnos, feriados y licencias.
En nuestro país de muy baja natalidad y de emigración de jóvenes, la demografía muestra una población envejecida que va perdiendo sus capacidades y a medida que pasa el tiempo necesitan más asistencia.
La familia más carenciada no les queda otra alternativa que hacerse cargo y en algunos casos terminan por internar al familiar incapaz de valerse por sí mismo en establecimientos de larga estadía que por las prestaciones que deben asumir son necesariamente caros o cuando no lo son, suelen ser lugares absolutamente deplorables.
Todo esto lleva a que, en innumerables situaciones, alguien de la familia se tiene que hacer cargo y estar disponibles en régimen siete por veinticuatro cada semana, sin tregua llevando a un desgaste inhumano del cuidador, sobre todos en los casos de enfermedades crónicas de muy largo aliento donde el amor por el familiar enfermo es combustible imprescindible pero insuficiente para neutralizar el desgaste.
Todo esto también sucede con situaciones de niños con limitaciones físicas o intelectuales, que al igual que en los adultos con enfermedades invalidantes y con ancianos que sufriendo el natural deterioro biológicocarecen de la autonomía necesaria, dependiendo de la ayuda de quienes están a cargo.
Debo insistir que los sistemas sanitarios dan cobertura asistencial vinculado a la enfermedad o enfermedades de cada uno aportando el asesoramiento asistencial, las eventuales internaciones y la medicación, pero el cuidado cotidiano queda a cargo del entorno familiar.
Sin duda que estas situaciones distorsionan la dinámica familiar, sobre todo si el cuidador tiene además la responsabilidad de proveer los recursos para la sobrevivencia.
Estas situaciones que se multiplican en todo el país, necesitan inevitablemente de una cobertura que le quite en parte el peso desbordante que tienen que asumir el cuidado de personas a cargo y sin los recursos económicos indispensables.
A partir del año 2015, se reconoce a través de la ley 19353 al cuidado de las personas en situación de dependencia como un derecho social, y establece la responsabilidad del Estado en la provisión de cuidados de calidad para personas en situación de dependencia generando una reglamentación inicial para avanzar en lograr los recursos necesarios para asistir a estas personas ayudando a los cuidadores ocasionales sin los recursos adecuados a aliviar esa enorme responsabilidad.
De inicio las prestaciones, muy costosas para cualquier sistema, han sido limitadas a niños pequeños y a ancianos con un apoyo para contratar 80 horas mensuales de cuidadores para quienes cumplan con los requisitos que la ley exige.
Actualmente se sigue trabajando con la intención de mejorar las prestaciones intentando gestionar los recursos necesarios.
Sin duda que es un comienzo para reconocer un derecho fundamental para asistir a personas no autoválidas, pero sobre todo para cuidar al cuidador y darle la tregua necesaria y preservar su salud.