domingo 2 de abril, 2023
  • 8 am

Rebaja de impuestos

Fulvio Gutiérrez
Por

Fulvio Gutiérrez

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Por el Dr. Fulvio Gutiérrez
El pasado jueves 2 de marzo, el Presidente de la República Luis Lacalle Pou, presentó personalmente en la Asamblea General el informe que prevé el art. 168 Nral. V) de la Constitución de la República, es decir “Informar al Poder Legislativo, al inaugurarse las sesiones ordinarias sobre el estado de la República y las mejoras y reformas que considere dignas de su atención”. No solo fue a cumplir con un deber constitucional, sino que lo hizo, como ha sido su regla, personalmente y además fue a cumplir con una promesa electoral y con el documento programático denominado “Compromiso por el país”, que firmaron los cinco partidos que integran la coalición. Allí se prometió “considerar una eliminación gradual” del Impuesto a la Asistencia de la Seguridad Social (IASS), “en la medida en que el estado de las finanzas públicas lo permita”, y una rebaja del Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Además y sin anuncio previo, se agregó en sala beneficios impositivos para las mini y pequeñas empresas, a través del aumento de las deducciones previstas en estos impuestos y el planteo de una fórmula de solución para los deudores del BHU y la ANV . La posibilidad de rebajas impositivas trajo polémica. Yo recuerdo una fase del Premio Nobel de Economía en 1976, Milton Friedman, cuando dijo: “Estoy a favor de reducir impuestos bajo cualquier circunstancia y por cualquier excusa, por cualquier razón, en cualquier momento en que sea posible.” Toda rebaja tiene su lógica “en la medida en que sea posible”, que no es otra cosa que lo que indica el Presidente, cuando señala, “en la medida en que el estado de las finanzas públicas lo permita”. A juicio del Presidente las finanzas del Estado lo permiten, y se propuso. Parte de la “academia” de economía discrepó con el Presidente, y lo dijo, señalando especialmente quela reducción de impuestos traería “riesgos de posible reversión del proceso de consideración fiscal en términos estructurales”. La respuesta de la Ministra Arbeleche fue que el alivio tributario anunciado “se basa en un comportamiento que todo el gobierno ha tenido y que está dentro de estos lineamientos que llamamos “la nueva institucionalidad fiscal”. Dicho de otra forma, el riesgo no sería tal, si el gobierno continúa por la senda trazada.
La nota, como era de prever, la dio el Frente Amplio cuando el senador Bergara, criticó sin autoridad política o ética la rebaja proyectada. Recuerdo las promesas de Tabaré Vázquez y Astori de no crear nuevos impuestos, y después crearlos sin decir “agua va”, entre ellos el IRPF y el IASS. Bergara dijo también que el Presidente omitió referirse a la corrupción y al caso Marcet y Astesiano. Yo creo que Bergara no leyó la Constitución porque el motivo del informe presidencial ante la Asamblea General es muy claro al decir: informar “sobre el estado de la República y las mejoras y reformas que considere dignas de su atención”. Dicho esto sin perjuicio de que Bergara no tuvo en cuenta que esas situaciones están en el ámbito de la Justicia, y existe un sagrado principio republicano que se llama separación de poderes. Dejemos entonces que esa Justicia resuelva sobre situaciones que el propio Bergara, en algunos casos, promovió personalmente con el senador Carrera.
Tal vez se pueda compartir que las rebajas proyectadas son “modestas”. Modestas o no, son rebajas que el Frente Amplio no hizo. Pero además son el comienzo de rebajas graduales, y por tanto la intención del gobierno no agota aquí. No se puede criticar al actual gobierno, cuando el Frente Amplio estuvo quince años en el poder, y se olvidó de rebajas impositivas.
¿Saben qué? Me gustan estas reacciones destempladas de la izquierda uruguaya, porque me hacen acordar aquella frase que muchos atribuyeron equivocadamente a Cervantes en Don Quijote, pero que encaja bien en este momento: “ladran Sancho, señal que cabalgamos”.