viernes 4 de abril, 2025
  • 8 am

Flash Gordon

César Suárez
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César Suárez

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Avisos judiaciales

Por el Dr. César Suárez
Yo estuve vinculado hace algunas décadas a un video club y los clientes que en aquella época eran muy numerosos dado que, a diferencia de ahora, no había plataformas para ver cualquier película en cualquier momento, la única chance era alquilar películas y mirarlas en una video casetera.
En aquella época, todo el mundo estaba siempre desesperado por ver el último estreno y las películas un poco más viejas, por más interesantes que fueran, despertaban poco interés, era una disputa continua por el último título editado por lo que se alquilaban por un máximo de 12 horas.
Ese furor por los videoclubs, había comenzado a mediados de la década de los 80 y estos negocios proliferaban, muchos con sucursales, parecía el sumun de la tecnología que había venido para quedarse, pero en estos tiempos, nada dura para siempre y un invento nuevo, en pocos años, sustituye a otro y los videoclubs, en la época actual, prácticamente han desaparecido a causa primero de la irrupción de la televisión por cable y más recientemente, por las múltiples plataformas que ofrecen miles de opciones para ver diferentes películas o series.
A diferencia de la mayoría, a mi me gusta ver películas antiguas dado que muestran otra realidad tal como era la vida antes.
Al inicio de la década del ochenta, ante de la irrupción de los clubes de video, aquí en Salto sólo contábamos con canales de aire. Había irrumpido la televisión color que parecía un recurso insuperable.
Aquí en Salto, en esa época, teníamos disponible a el canal 8 de Salto y algunos canales argentinos donde se destacaba el de la televisión pública con la sigla de ATC, en este mismo canal, los días sábados por las noche, había un programa que se denominaba Función Privada dirigida por dos cinéfilos de primera línea, Rómulo Berrutti y Carlos Morelli donde elegían películas destacadas pero no tan populares que ellos comentaban, era un programa muy atractivo pero tenía la curiosidad de que antes de cada función, pasaban un capitulo de una serie denominada Flash Gordon, un héroe de la década del 30 del siglo pasado que oficiaba de astronauta y transitaba por el espacio con total naturalidad en diferentes naves. Cada capítulo duraba 20 minutos y al finalizar, cada vez dejaba una escena inconclusa donde héroe siempre quedaba en una posición incómoda, siempre a punto de morir, lo que hacía que quedáramos enganchados para ver el próximo capítulo el sábado siguiente.
Esa serie era de 1936 cuando muy poco se conocía del espacio exterior y la imaginación de los creadores de libretos podía navegar libremente sobre situaciones que década después se demostraba que todo lo que sucedía en esa serie era imposible de realizar.
Flash Gordon tuvo que espera 25 años para enterrarse que no se puede vencer la gravedad de la Tierra viajando parado y suelto en una nave espacial, que no se puede sacar la cabeza por una ventana de la nave en el espacio sideral, que no hay planetas habitables a la vuelta de la esquina, que lo posibles extraterrestres de otros planetas no hablan en inglés, para llegar al planeta más cercano se necesitan muchos meses para llegar y que no se puede aterrizar en otro planeta con la nave de panza y que no se puede frenar en seco y menos de pie dentro de la nave y que tampoco se puede bajarse de la nave como quien se baja de un ómnibus en una parada.
En el 12 de abril del año 1961, Yuri Gagarin, astronauta ruso metido en una especie de “lata de Sardinas” fue el primer hombre en navegar en el espacio exterior en su nave denominada Vostok primera en la que llego al espacio y giró alrededor de la tierra en un tiempo de una hora y 28 minutos en la que regresó a la Tierra eyectado de su nave en paracaídas, nada que ver con los aterrizajes de Flash Gordon aterrizaba alegremente con su nave de panza, sin ruedas y bajaba campante vestido de calle.
Si me animo, en las próximas columnas les relataré, capítulo por capítulo las aventuras de Flash Gordon en el espacio.