jueves 30 de mayo, 2024
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Los perros de Armando: El malinois, y por qué no me gusta

Armando Guglielmone
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Armando Guglielmone

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Armando Guglielmone Instructor canino –
Educador etólogo Represent. Ovejeros alemanes von schutzmann Contactos / sugerencias: 098 539 682
A veces aparecen en nuestra vida cosas que nos la facilitan, antes si alguien quería hacer un buen pan casero debía saber algo de cocina para que este saliera rico, hoy en cambio con las paneras domésticas que se consiguen en casas de electrodomésticos es posible hacerlo para casi cualquiera que sepa seguir las instrucciones. Y esto no es malo, en lo absoluto, gracias a estas el común de la gente podemos hacer un rico pan, el problema sería jactarnos de nuestro conocimiento y hablar sobre este cuando la magia no está en nuestras manos sino en la panera, o en la cafetera o en la freidora. ¿Y qué tiene que ver esta raza de perro en esto? Pues, que acá sería la panera.
Pongamos esto en contexto haciendo un poco de historia breve pues la mayoría de las personas ni siquiera saben como es este perro. El malinois (malinuá) es una variedad de cuatro que existen en los ovejeros belgas, es el único de estos de pelo corto, luego hay uno de pelo crespo y dos de pelo largo. El comienzo de esta raza se dio con el groenendael, el de pelo largo y negro, luego, a medida que se iba expandiendo por Bélgica las cruzas necesarias con perros de las diferentes zonas empezaron a dar variedades de colores y pelaje, conservando el tipo fisionómico y el carácter nervioso típico. Luego los de pelo largo comenzaron a hacerse populares entre criadores que gustaban de llevarlos a exposiciones caninas dejando de lado al malinois y al lakenois (el de pelo crespo), que no contaban con el atractivo pelaje de estos, quedando relegados, para fortuna de ellos mismos, al trabajo.
Así paso a ser el perro preferido de quienes necesitaban de un auxiliar en el campo y en la protección y no tenían un pasar económico holgado. Hay un dato de color muy interesante poco conocido, este perro era popular entre los mineros como perro de guardia dado su carácter, en ese entonces bastante agresivo, ya que estos cuando cobraban el salario gustaban de ir por copas y la más segura billetera era en el cuello de sus perros, para así evitar ser robados cuando el alcohol hiciera efecto.
Así, gracias a su carácter y la facilidad de aprendizaje paso a ser auxiliar en el ejército y la policía, sufrió casi la extinción dada las dos guerras mundiales y se sobrepuso gracias sobre todo a la popularidad de las pruebas de adiestramiento existentes en Bélgica, Holanda y Francia. A principios del siglo veinte su popularidad se comenzó a extender por todo el mundo, la facilidad de aprendizaje, el elevado instinto de presa e incluso un tamaño y peso que lo hacía más ágil y fácil de cargar lo llevó a ser el preferido. Entonces, teniendo tantas virtudes, ¿por qué no me gusta el malinois? La verdad es que realmente me gusta el perro, desde hace 23 años que vi uno de los primeros, si no el primero de ellos en Uruguay y me fascinó su capacidad de respuesta al adiestramiento en protección.
El porqué de mi rechazo se explica en mi analogía con la panera, como este perro hace las cosas mucho más fáciles provoca que muchos crean que los resultados de su adiestramiento responde a su capacidad como instructor y se jactan de ello sin ser “panaderos”. No hablo de personas normales que lo tienen como compañero, sino de quienes se dedican al adiestramiento y lo usan como medio de mostrar cuan buenos son en estos. En internet desbordan los videos de personas hablando de adiestramiento usando un malinois como ejemplo, hay podcast de iluminados derramando sabiduría, siendo que los creadores de su saber son estos perros y no ellos. Así es que por esto no me gusta el malinois, no porque no tenga condiciones, le sobran, si no por el hecho de darle vida a los muertos.