jueves 30 de mayo, 2024
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“No Necesariamente”: libro de cuentos con humor que se presenta hoy viernes en el Centro de Fotografía de Salto

Melisa Ferradini.
Marco Santiago Rivero Bentancur, nació en el departamento de Treinta y Tres, 1º de agosto de 1977. Es Técnico en comunicación social, periodista. Autor de Historias de Queguay (2018) y No necesariamente (2023, Editora del Norte) y coautor —junto a Mario Pons— de Robos, incendios y cuentos (2020). Relatos suyos han sido publicados en las antologías Uruguay Escribe, Patrones vagos y Botón antipánico. Además ha publicado cuentos y relatos en medios de prensa escrita, como Semanario Orejano de Treinta y Tres y Quinto día, suplemento de diario El Telégrafo de Paysandú y en fanzines en Treinta y Tres y San Carlos, Maldonado. Como periodista integra el staff de El Telégrafo de Paysandú desde el año 2014, anteriormente trabajó en diario El País como corresponsal en Treinta y Tres y otros diarios y semanarios locales. Este viernes 19 de abril a las 20:00 horas en el Centro de Fotografía de Salto, ubicado en Artigas 529, Marco presenta su libro “No Necesariamente” CAMBIO dialogo con él para que nos cuente detalles del libro y de su vida como escritor.
-¿Qué género escribe?, ¿Por qué?
-No me encasillaría dentro de un género en especial, ya que, si bien estos cuentos en general tienen algo de humor —aunque no todos ellos— y el humor es quizás lo transversal en el libro, no diría que es un libro de “comedia” o algo así. Aparece algo de violencia y algún policía que otro, pero no son tampoco cuentos del género negro. También hay relatos ambientados en el medio rural, o al menos en un medio rural que yo imagino ahí, pero tampoco es ruralismo o género gauchesco. También aparecen al final dos dramaturgias breves, así que diría que es una combinación de muchas cosas. Es un libro que se lee ágilmente, pero que a la vez admite una segunda lectura, más profunda, buscando otras cosas, si el lector lo quisiera, por supuesto. En cuanto al por qué, creo que escribo lo que me sale. Escribir es un escape, una necesidad hasta física a veces, pero en general intelectual, de cambiar el “seteo”, salir del modo periodístico y explorar otros territorios.
-¿Cuál es su escritor favorito?
-Tengo un montón de escritores favoritos, trato de leer variado, me gusta mucho Quiroga, por supuesto, creo que fue una puerta de entrada para muchos, al menos de mi generación, pero también me gusta leer a Borges, a Mark Twain, disfruto mucho con Juceca, con José María Obaldía. Gustavo Espinosa es un gran referente, sobre todo por ser del mismo pago. No quiere decir esto que trate de escribir como él, ni cerca. Y bueno, varios más, es larga la lista, por suerte.
-¿Cómo se inspira para escribir?
-No tengo un método, creo que es más fruto de la constancia en aplicar un procedimiento que consiste en estar atento y apuntar. Estar atento al entorno, mirar con intención de descubrir historias que contar, de pronto un gesto en alguien que te cruzas caminando por la calle, una frase que escuchaste decir a alguien en la radio, o en una conversación, te surge espontáneamente el qué buena idea para un cuento. Y ahí lo anoto, anoto esa idea, antes lo hacía en una libretita, ahora en el bloc de notas del celular. Y ahí voy tejiendo con esas ideas que se van juntando, uniéndose con otras. Así nunca tengo el problema, el famoso dilema de la página en blanco, siempre tengo algo por dónde empezar, como los cimientos de una historia.
-“No necesariamente” se llama el libro… ¿cómo surgió el nombre?
-Son cuentos de temática variada, en general de humor, baste irónico, un poco ácido de a ratos. En general ambientados en ámbitos rurales o peri urbanos, algunos tienen que ver con cómo la tecnología nos ha ido cambiando, otros plantean visiones críticas sobre la forma de vida actual, la política, la burocracia, va por ahí. Publicado por Editora del Norte, de Paysandú. Es un juego de palabras, inicialmente iba a jugar gráficamente con el doble sentido con “No necesaria mente”, pero lo simplificamos. Igual es una expresión que siempre estamos usando para relativizar, y me gusta.