sábado 13 de julio, 2024
  • 8 am

Adicciones un flagelo democratizado

Cecilia Eguiluz
Por

Cecilia Eguiluz

81 opiniones

Por Cecilia Eguiluz
En nuestra sociedad moderna y maravillosa, llena de desafíos, uno de los grandes flagelos de estos tiempos es el consumo de drogas, una problemática que afecta en silencio a muchos.
Un problema que podemos decir que está absolutamente democratizado es el consumo de drogas. Lamentablemente, esta realidad atraviesa todas las clases sociales y etarias, todas las ideologías políticas, todas las creencias religiosas e incluso los fanatismos deportivos.
Una y otra vez nos encontramos con familias destruidas por las drogas, historias de profunda tristeza que nos impregnan de impotencia al no saber qué hacer o no poder ayudar. Escuchar a abuelos, padres o cualquier ser querido relatar los graves problemas que enfrentan con familiares adictos es conmovedor y desesperante. Además, comprender que los jóvenes se inician en el consumo de estupefacientes a edades cada vez más tempranas es impactante y frustrante.
Las drogas, y sus efectos en nuestra población, han ganado terreno y no se trata solo de problema de los jóvenes, lamentablemente podemos ver que hay gente grande que ha también ha iniciado ese camino.
Sin duda, nadie ha encontrado la solución para este problema. Las cárceles están llenas tanto de quienes comercializan estupefacientes como de consumidores. Las bocas de drogas siguen existiendo; por más que se cierre una, se abren otras. El impacto destructivo en los cuerpos de quienes consumen drogas ‘pesadas’ es evidente, y tristemente, nos hemos acostumbrado a ver a los llamados ‘zombies’, que no son otros que los mismos jóvenes que hace un tiempo andaban por el barrio.
No es cierto que se hayan implementado políticas efectivas para combatir este flagelo, pero tampoco es cierto que no se haya hecho nada. Ambas premisas contienen algo de verdad. Sin embargo, mientras algunos se obsesionan con ‘tener razón’ sobre un tema tan complejo y actual, las familias afectadas se preguntan, entre otras cosas, ¿cómo llegaron hasta aquí? y ¿cómo van a salir de esta situación?
En la actualidad del país, debemos considerar el impacto de las drogas y sus efectos nocivos en las personas, las familias, la sociedad, la seguridad y la economía. Si pretendemos proyectar el futuro de nuestro país, y en especial el de Salto, a 30 años, es crucial conocer este punto de partida, porque no podemos planificar sin reconocer esta realidad. Todos los que pensamos en el desarrollo humano, sociocultural y económico de los orientales debemos entender que es imposible avanzar si no se aborda este problema de manera seria y comprometida.
Por eso, es importante escuchar al Senador Manini Ríos, quien desde que inició su carrera política en 2019, se ha manifestado en contra de la legalización de las drogas y es el único político claro sobre este punto. Su plan de gobierno se basa principalmente en un abordaje serio de las adicciones, con enfoques realmente innovadores en todos los aspectos, incluyendo el combate al narcotráfico, algo que ningún otro partido ha logrado. Además, está comprometido con este tema de manera tangible, ya que dona todo su sueldo como Senador de la República, mes a mes, a diferentes instituciones de rehabilitación de adictos. Su compromiso no es solo de palabras, sino de hechos, y por eso estamos convencidos de que es el único líder que nos ofrece certezas en este tema que tanto nos preocupa.