¿Año nuevo?
Por Armando Guglielmone
Instructor canino – educador etólogo
Venta de ovejeros alemanes de pedigrí
Contacto y/o sugerencias: 098 539 682
Estamos a nada de que se termine este año y comience uno nuevo en el cual muchos desean que las cosas mejoren, en el sentido que sea, como si fuera un nuevo comienzo en el cual se arranca de cero. Lamentablemente al comenzar un nuevo año las cosas no tan buenas del anterior no caducan el 31 de diciembre del que termina, si no que siguen con nosotros, esperando ser resueltas. Los perros no saben que termina un año y comienza otro, para ellos la vida es el día a día, es aprender de las experiencias y usarlas en el diario vivir. Y esto no es tan malo, si lo pensamos, les limita al mínimo las posibilidades de error y les asegura mayor asertividad en sus decisiones. Para un perro, si pudiera pensarlo, seguramente lo único que querría es que le dieran afecto, para los que ya lo tienen, seguir recibiéndolo, y para los que no, poder recibirlo. Es que, aunque no lo saben, aplican la máxima que haría más fácil la convivencia entre nosotros las personas, si pudiéramos demostrarnos afecto entre nosotros como los perros nos lo demuestran sería más agradable el diario vivir. Un perro no se cansa de recibirnos a diario moviéndonos la cola con alegría cada vez que nos ve, aunque nos ausentemos solo por unos minutos, debe ser que de esa manera fortalecen los lazos que nos unen, haciendo que cada vez sea más placentero ese momento que el anterior. En cambio a nosotros parece que es al revés, muchas veces yendo a un lugar a comprar algo y decir buen día vemos que ni nos responden, nos atienden de mala gana y al retirarnos y dar las gracias nos dicen “Dale”, como que nos perdonan por haberlos molestados. Si un perro, figuradamente, fuera el dependiente, seguramente sería un mar de simpatía y buen trato al cual deberíamos tener que decirle que nos disculpe, que nos tenemos que ir pues se nos hace tarde. Pero, lamentablemente, esto no es así. A una inmensa cantidad de personas poco le importa los perros, los mismos que tiran “cuetes” este año, seguramente lo harán el próximo, ni se les pasa por la cabeza que están haciendo daño a los animales y perturbando la vida de sus propietarios, porque si pienso que si lo saben, debo asumir que adolecen de algún serio problema cognitivo. Lo mismo será con la irresponsabilidad de muchos dueños con sus perros, con la inacción de quienes deberían ocuparse del tema perros y solo van a cobrar un sueldo por hacer nada y así sucesivamente. Ojalá que hubiera alguna manera de enseñarles a esas personas a vivir con la mentalidad de los perros, tal vez así podríamos ser más felices día a día, sin esperar un año entero para desear que el que viene sea mejor. Mahatma Gandhi dijo: “La grandeza y el progreso moral de una nación puede medirse por la forma en que trata a sus animales”. Como para que pensemos en qué lugar nos deja esto.