En un contexto de tensiones comerciales globales, la soja cerró la última rueda de Chicago con precios en alza, impulsada por factores estratégicos en el mercado de biocombustibles y restricciones arancelarias. El aceite de soja, en particular, experimentó un incremento significativo del 11,26% en la posición mayo, pasando de 940,04 a 1045,85 dólares por tonelada.
Uno de los motores de esta subida es la inminente entrada en vigor de un arancel del 25% sobre bienes importados desde Canadá, lo que podría frenar la llegada de aceite de canola canadiense a Estados Unidos, su principal comprador con una demanda estimada de 3,54 millones de toneladas para el ciclo 2024/2025, según el USDA. Ante este posible escenario, los operadores priorizaron un enfoque optimista en el mercado de la soja, viendo una oportunidad de fortalecimiento para el aceite vegetal.
Otro factor clave en la suba de precios fue la reunión entre representantes de la industria petrolera y de los biocombustibles con la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. (EPA). Según informó Reuters, se habría alcanzado un acuerdo para solicitar un aumento en el uso obligatorio de biodiésel, elevando el volumen actual de 3350 millones de galones a un rango de 5500 a 5750 millones. No obstante, algunas empresas petroleras se resisten a aceptar este incremento sin garantías sobre la continuidad de créditos fiscales que expiraron en diciembre.
En este contexto, la EPA planea publicar una propuesta que cubra solo dos años de mandatos de mezcla de biocombustibles, en lugar de los tres años inicialmente previstos. Esta incertidumbre podría generar volatilidad en los mercados a corto plazo.
Rurales