Viernes 26 de febrero, 2021
  • 8 am

El mundo camina hacia un 2021 con menores aranceles para la carne vacuna

Al igual que las compras que realiza doña María en el almacen del barrio todos los días, el mercado internacional para la carne vacuna tiene su dinamismo y adaptación diario al consumo interno de cada país, a su economía, al estilo de vida de sus ciudadanos. Porque comparamos con las compras de doña María, y porque en nuestras casas el menú no es el mismo todos los días y eso lleva a que un día compremos un corte de carne y al otro día cambiemos, o que se compre una especie u otra, y además no es lo mismo hacer un asado el primer fin de semana del mes que el último.
Dentro de esa variabilidad internacional, también está la política que desarrolla cada país y al mismo tiempo la economía interna. Por eso las compras de carne, como pasó en 2020 en nuestro país, tienen como objetivo disminuir los costos de la canasta básica. Pero la demanda que se ha generado por parte del continente asiático y principalmente desde China, ha generado un incremento en los valores de la carne a nivel internacional y ha determinado que tanto los países importadores como los exportadores se reunan a buscar un punto de equilibrio que les permita acceder a un comercio más fluído.
En este sentido se ha reclamado y se continúa haciendolo desde la cadena cárnica uruguaya, para que tanto las anteriores como las actuales autoridades logren encontrar acuerdos bilaterales, tratados de libre comercio o acuerdos a través del Mercosur que permita disminuir el pago de aranceles en los principales destinos para nuestras carnes de manera de poder posicionarse de mejor manera frente a nuestros competidores. La realidad dicta que hasta ahora tenemos un acuerdo con la Unión Europea que aún tiene mucho trabajo político para lograr plasmarse en la realidad, más allá de estar acordado y en el resto de los mercados se va perdiendo terreno.
De esta manera en los últimos años se han logrado varios acuerdos a nivel internacional como el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés), el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Australia y China, entre EEUU y Corea del Sur, entre otros, que para la carne vacuna significan la desgravación arancelaria de manera escalonada.
Estos acuerdos, por ejemplo determinaran que el 25% del flujo comercial internacional de carne bovina se vea afectado por algún tipo de rebaja arancelaria, siendo Corea del Sur, Japón y China los países que reducen sus cobros de aranceles y Australia, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Canadá, México y la Unión Europea los beneficiarios de estas reducciones.
De acuerdo a un trabajo elaborado por el Instituto Nacional de Carnes (INAC) esta reducción arancelaria no es igual para todos los exportadores e importadores. En términos de los beneficiarios, Estados Unidos y Australia serán los exportadores que experimentarán un mayor ahorro: éstos representan 50% y 45% del ahorro total estimado para 2021 respectivamente. En términos de importadores, Corea del Sur será el que resigne la mayor parte de la recaudación, representando casi dos tercios del ahorro arancelario estimado.
Considerando el ahorro arancelario en términos bilaterales, se observa que el 80% del ahorro de Estados Unidos proviene de Corea del Sur, en el marco del TLC que estos países mantienen de forma bilateral. El 20% restante es explicado por el TLC que mantiene con Japón. Para el caso de Australia, el ahorro arancelario está menos concentrado: el 50% proviene de Corea del Sur en el marco del CPTPP, 30% se explica por la reducción arancelaria que otorga China en el marco del acuerdo de libre comercio bilateral que Australia mantiene con este importador (CHAFTA, por sus siglas en inglés). El 20% restante lo otorga Japón bajo el CPTPP. Por su parte, las reducciones arancelarias que experimentarán Nueva Zelanda, Canadá y México se enmarcan también en el CPTPP, mientras que el de la Unión Europea se explica por el TLC que mantiene con Japón de forma bilateral.
Por su parte nuestro país aún no cuenta con ningún acuerdo comercial que esté en proceso de desgravación (reducción arancelaria) en carne bovina. Tampoco cuenta con acuerdos comerciales con los tres grandes importadores de Asia. Como resultado, no se beneficiará de la reducción arancelaria descrita anteriormente, y experimentará un aumento en la brecha arancelaria con sus principales competidores, con la consecuente pérdida de competitividad.