Martes 17 de mayo, 2022
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Las Instrucciones del año XIII, el pensamiento Artiguista

Juan Carlos Ambrosoni
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Juan Carlos Ambrosoni

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Por Juan Carlos Ambrosoni
Mucho se habla de la significación de Artigas para nuestra identidad nacional y principalmente su actuación entre los años 1811 y 1820. De todo lo que pasó en este periodo, quizás esto es lo que mejor muestra y representa en cuanto a su pensamiento. Este documento insignia del pensamiento político del caudillo, que emana del Congreso de Tres Cruces, da inicio a la Provincia Oriental, dejado de lado la denominación Banda Oriental, recibida desde la época de dominio español. De estos artículos desprenden tres ideas políticas fundamentales del pensamiento Artiguista: Independencia, República y Federación.
Independencia: Artigas deja de lado los vaivenes que presentaba el gobierno de Buenos Aires con respecto a la situación con respecto a España, y declara abiertamente la independencia de nuestros pueblos, las provincias que integraban el antiguo Virreinato del Río de la Plata y romper todos los vínculos de dependencia con el Estado español y con la familia de los Borbones actual dinastía gobernante en España (no olvidar que en Brasil se encontraba Carlota Joaquina hermana de Fernando VIl, y casada con el rey de Portugal, la que más de una vez insinuó reclamar sus derechos como reina de América)
República: el caudillo fue un ferviente republicano. Al contrario de varios porteños y héroes americanos, que pensaban que nuestros pueblos no estaban preparados para eso. Artigas se apoyaba en la doctrina de soberanía popular, donde los gobernantes fueran elegidos por los ciudadanos y rigieran su conducta por normas que emanaran de una Constitución, que garantizara la división de poderes independientes entre sí que garantizara derechos individuales y eliminara el abuso de poder.
Federación: El Jefe de los Orientales, deseaba una organización de un sistema mediante el que las provincias tuvieran su propio gobierno con amplio grado de autonomía y que existiera además un gobierno nacional, o supremo, para resolver los problemas generales del estado. De este tipo de gestión, se aseguraba la unidad provincial a la vez que se respetaban las características particulares de cada una de ellas. José Gervasio se inspira en la organización de los Estados Unidos. Como condición indispensable, la capital del futuro Gobierno Supremo, nunca residiría en Buenos Aires.
Mientras no se realizara de forma efectiva la realización del Gobierno Supremo Federal, la organización de las provincias continuaría siendo una Confederación, es decir, pactos ofensivo-defensivos entre las diversas provincias.
La Confederación, esos pactos ofensivos-defensivos entre provincias, las que mantenían su independencia y soberanía, se daba durante la guerra, y sería el paso previo a la formación de una federación. Esta última sería el paso a la formalización política de las provincias, en la que cada una continuaba con su independencia, soberanía y administración particular, pero que estarían unidas por un gobierno y Constitución supremos que las organizaría en los asuntos políticos y económicos más considerables.