martes 5 de marzo, 2024
  • 8 am

Los perros de Armando: Salven a Mickey

Por Armando Guglielmone Instructor canino – educador etólogo Representante de ovejeros alemanes von schutzmann Contacto : 098 539 682
Si hay algo que caracteriza a las guerras es su crueldad, sea en pos de una buena causa o no, y para los perros que la protagonizan en primera línea de combate son más crueles aún pues estos hacen su tarea solo para agradar a su guía, no tienen la capacidad de entender el porqué de los conflictos, a diferencia de los humanos que entienden por qué hay explosiones y caos en derredor.
En el conflicto que ocurre actualmente en medio oriente, en la franja de Gaza, una de las tareas más peligrosas que realizan los perros es entrar a las viviendas para localizar explosivos dejados por los terroristas para así poner sobre aviso a los soldados, los cuales toman los recaudos necesarios. Uno de estos perros es Mickey, una perra de raza ovejero belga malinois que buscaba artefactos explosivos improvisados localizados principalmente en altura, la cual entró por un hueco a una vivienda y casi inmediatamente su guía sintió una explosión y escuchó a Mickey llorar angustiada.
Al entrar descubrió que una granada había explotado cerca de la cabeza de su perra provocándole terribles heridas, sin demora la cargó y la llevó a un puesto médico cercano para que le inyectaran suero pues si no moriría desangrada, el médico era evidentemente para humanos, pero se las arregló para colocarle una vía y pasarle líquidos.
Así, con la perra en shock debido a las graves heridas la subieron a un transporte de evacuación médica e hicieron la distancia que normalmente llevaba más de una hora en 30 minutos, tal era la premura del caso. Ya en el hospital veterinario los médicos no se explicaban como seguía viva, tenía la cabeza deformada por la explosión y todo el cuerpo traumatizado además de haber perdido la vista, aún así la operaron y esperaron a ver qué pasaba.
Luego de unos días Mickey empezó a tomar agua y a lamer comida húmeda pero no más que eso, el veterinario responsable había dejado una nota que decía “no reanimar” si caía en shock nuevamente, pues no creían que lo lograría. Su guía, que había estado casi constantemente con ella no quiso despegarse más pues no quería que muriese sin estar él a su lado, entonces una veterinaria decidió tratar de que caminara, con asistencia, claro, e increíblemente Mickey empezó a luchar para caminar e incluso si olfateaba su pelota la mordía.
Así decidieron llevarla a una cámara hiperbárica para darle mucho oxígeno y favorecer la regeneración neuronal, siendo fantástico, pues el médico que la atendía dijo que en un día había tenido el progreso de un humano en siete.
En una ocasión entró en un ataque de pánico y no sabían bien porqué, luego se dieron cuenta que había olfateado las trazas de olor de una persona que había sido llevada a la cámara luego de un incendio, era la respuesta al síndrome de estrés postraumático que le había quedado por la explosión.
Pese a todo Mickey se recuperó y aún sin ver y con restos de metralla en su cuerpo vive junto a su guía, habiendo sido protagonista de un episodio que, como muchos otros, muestra cuán fuertes y únicos son los lazos que nos unen a nuestros perros.
Les dejo el título del video por si lo quieren ver en YouTube: The heroic fight for the life of IDF’s Oketz unit dog.