Miércoles 3 de junio, 2020
  • 8 am

La velocidad del estornudo

César Suárez
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César Suárez

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Diario

Por el Dr. César Suárez
La vida es movimiento continuo, nada permanece quieto aunque parezca y una sucesión infinita de eventos se suceden a cada instante en cualquier parte de un organismo donde interactúan una cantidad incontable de células, moléculas y átomos que hacen posible el milagro de la vida.
La ciencia se ha ido ocupando desde tiempos inmemoriales de intentar interpretar el porqué de cada fenómeno y siempre se llega a la conclusión que cada cosa que sucede tiene una explicación aunque aún no se haya descubierto.
Hay acontecimientos de la rutina cotidiana que suceden en forma tan automática que hasta nos pasan desapercibidos tales como respirar, tragar saliva, pestañar, acomodarse en la silla, pero cada acontecimiento siempre tiene una razón de ser.
Cada una de estas cosas alguien se ha ocupado de analizarla.
Cada organismo, internamente, mantiene un equilibrio pero a su vez interactúa con el medio exterior a sí, y con otros organismos con el que se comparte el espacio, donde la cercanía o la distancia juegan un papel trascendente.
Dentro de los múltiples fenómenos fisiológicos, en estos días ha adquirido una importancia inconmensurable en todo el mundo, el estornudo.
El estornudo es un fenómeno habitual que afecta en diferente escala a cualquier persona predominando en los que padecen de alergia respiratoria y más allá de las consecuencias que puede llegar a tener desde el punto de vista epidemiológico, es un fenómeno fisiológico de defensa del sistema respiratorio.
Cualquier sustancia que pueda provocar irritación de la mucosa nasal, de acuerdo a la sensibilidad de cada uno, provoca una fuerte y rápida inhalación de aire haciendo que ingresen aproximadamente unos dos litro y medio a los pulmones, en ese momento, los músculos abdominales hacen subir repentinamente el diafragma para aumentar la presión de los pulmones que hace que aire salga disparado por la nariz y parte por la boca, a una velocidad promedio de cincuenta a setenta kilómetros por hora pero pudiendo alcanzar en ocasiones hasta ciento sesenta kilómetros, lo que es lo mismo que entre treinta y setenta metros por segundo.
Este fenómeno de expulsión de aire es acompañado por saliva y puede alcanzar una distancia de siete metros y cubrir un área de siete metros cuadrados
En condiciones de salud, el estornudo es un fenómeno de defensa para expulsar sustancias extrañas que suelen irritar las mucosas respiratorias pero en situaciones de enfermedad infecciosa, el estornudo es un vehículo de diseminación de gérmenes que por este medio se diseminan y pueden ser inhaladas por otras personas que se encuentre en la cercanía de esos siete metros en que se diseminan las partículas estornudadas.
Si bien los microorganismos una vez en el contacto con el aíre se degradan rápidamente, algunas bacterias pueden permanecer vivas en el aire hasta diez minutos y algunos virus hasta cuarenta y cinco minutos en el aire o sobre superficies.
Todos estos fenómenos son de gran relevancia en las epidemias de infecciones respiratorias y son las que permiten diseminar y contaminar a enorme cantidad de personas que a su vez se transforman en nuevos vectores de diseminación.
En esta circunstancias es de suma importancia que las personas, se cubran al estornudar, , estornudando sobre el hueco del codo o de la axila para reducir la diseminación de los microorganismos y en caso de epidemia, usar tapaboca tanto quien está enfermo como el sano en un ambiente epidémico, aunque es preferible el aislamiento de personas infectadas mientras dure la infección.
El desplazamiento de personas en todo el mundo ha hecho que las epidemias se universalicen y se hacen cada vez más frecuentes las epidemias de infecciones respiratorias generando dramas sanitarios muy difíciles de controlar como está sucediendo en estos días con la epidemia del coronavirus OVID – 19.
Aparte de los riegos de la cercanía por la diseminación de microorganismos por el aire también hay que recordar que las manos son vehículo de contaminación por el traslado de partículas infectadas al cubriese de un estornudo o durante la manipulación de objetos o personas contaminadas, sobre todo en áreas asistenciales.
El correcto y frecuente lavado de manos es una herramienta trascendental para reducir la diseminación de enfermedades infecciosas.