Sábado 5 de diciembre, 2020
  • 8 am

Carta abierta al Presidente

Gerardo Ponce de León
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Gerardo Ponce de León

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Por Gerardo Ponce De León
Pensaba en hacer una carta abierta al Presidente Luis Lacalle Pou, pero me voy contestando, personalmente las preguntas o comentarios que haría en esa carta en la cual además de preguntas haría unos comentarios personales.
Lo primero que le habría puesto en la misma, es felicitarlo por el manejo dado a la pandemia que mundialmente estamos sufriendo y que tendría que ser más “duro” con los irresponsables que por egoísmo o estupidez ponen en riesgo al resto que pueden ser muy bien familiares o personas allegadas a ellos.
Tendría que decirle que en un principio, por comentarios que se sienten, no me hizo ninguna gracia, el aumento que se le otorga a los presidentes o directores, de empresas públicas; pero al seguir escuchando a gente allegada a la idea que se quiere, entiendo que se quiere priorizar calidad por cantidad. Se busca darle los puestos a gente que sea realmente idónea, competente y que se puedan entregar más a su trabajo. Son personas que son buscadas por empresas poderosas, hasta multinacionales; y la única forma de tenerlo o retenerlo es con una buena paga. Lo hacemos todos que tenemos directa o indirectamente una empresa, ya que sabemos que si no se les paga bien, son “tentados” para ir a trabajar con otro. Calidad por cantidad. Efectividad y rendimiento por presencia y ocupación.
Que preste un poco de atención al reclamo de que los aforos, en nuestra actividad, van a corresponder a un año de muy buenos precios, frente a una realidad que hoy no es así. Los mercados han cambiado radicalmente, si se tiene que ponderar la apertura muy buena de nichos de llegada de nuestros productos. Pero los valores son muy bajos con respecto a los del año pasado. Se me podría decir que en la carne no es tan estrepitosa la caída de los mismos pero no es lo mismo para otros productos, pero frente a la carga impositiva, por la razón arriba mencionado, nos lleva a vender más cantidad de hacienda para hacer frente a dichas obligaciones.
Podrán haber muchos productos que están en las mismas condiciones, pero voy a escribir sobre los que tengo idea, la lana y horticultura. Puede ser que la realidad golpe en muchos más sectores agropecuarios pero la verdad que desconozco lo que sucede y no me puedo poner a payar.
Él ovino, siempre fue, es y será, un sector rentable cuando se puede comercializar sus sub-productos (carne y lana). Hay productores que por condiciones de su campo y la extensión del mismo, que viven de su ovejitas y de lo producido. Con eso pagan la compra de remedios dado que sus gastos son los mínimos, la mano de obra es propia y hasta lo llegamos a ver pastoreando sus ovejas en las calles. Sé que no pagan impuestos, pero son parte de un motor que genera fuerza, para salir adelante. Son parte de un todo. Luchan diariamente contra el abigeato y los perros y cuando lo sufren, son capaces de llorar frente a estos flagelos. La lana está teóricamente sin precio.
Horticultores, sector que da mucha mano de obra pero que se está viendo hacer lo que se quiere con los presidentes o directores, calidad por cantidad. Cada persona que trabaja en una chacra, está inscripta en B.P.S., sus sueldos son “diluidos” en muy pocas hectáreas, reconociendo que su producción es muy elevada por hectárea. Para tener bueno, tienen que usar o comprar todo bueno, lo que es facturado en dólares y ellos reciben o cobran en pesos, provocando un desfasaje, lo que los lleva a producir más y más temprano, para poder tomar mejores precios. No escribo por los grandes horticultores, sino por esos que ellos mismos están en la diaria, “doblando el lomo”, carpiendo, limpiando o haciendo macetas para sus invernáculos o plantaciones. Entra acá la salud humana, ya que muchas veces recurren a lo hormonal para lograrlo.
Toda esta gente confía en que usted los ve.