jueves 18 de abril, 2024
  • 8 am

Cuidándonos

Gisela Caram
Por

Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram*
Para quienes no somos médicos ni científicos, y no sabemos más que lo que vemos, escuchamos o leemos en relación al Covid, parecería que cuando por fin se ve la luz al final del túnel, llega una vacuna, la gente tiene miedos y dudas…
Así es esta Pandemia, ha habido otras, años atrás, y quizás, no sea la última, habrá otras en el futuro, pero hoy por hoy, generar la “inmunidad de rebaño” con la vacuna que sea, es una cuestión de principio de realidad.
El tiempo que llevará la vacunación a grandes países, por la gran cantidad de personas que los habitan, no es nuestro caso, en Uruguay somos tan pocos habitantes y tan rápido podríamos lograr empezar a ver la luz…la vida social, aún con cuidados, pero esa libertad consciente no es posible visibilizar por algunos sectores.
Un valor agregado, es tener la sensatez para pensar no solo en uno mismo, sino en los demás.
Hace un año atrás nos encontrábamos sin saber casi nada de este virus, teníamos apenas unos pocos casos y estábamos con muchos cuidados, los que, hoy por hoy, estando en rojo, no recordamos…
Hace un año, comenzábamos a cambiar nuestras conductas sociales, a cambiar nuestra forma de saludarnos, cuando empezábamos a sentir lo que era convivir con una incertidumbre entre la frágil barrera entre la vida y la muerte.
Luchar con la ansiedad, la soledad, la depresión, la angustia, se volvió una cuestión cotidiana.
Hay personas que han tenido que encerrarse a esperar ser hisopadas, luego de haber estado en contacto con algún “positivo”, muchas veces, y es muy dura la espera de los resultados…
Hay personas que aceptan quedarse en sus casas para cuidar a otros, o quienes aún lloran a sus familiares perdidos en este año, más allá de cuestionar si la causa fue el Covid u otras enfermedades comórbidas, o relativizar los daños, es un ponerse en el lugar de quienes más han padecido, en los últimos 12 meses.
Aunque sea, quien duda de la enfermedad, de los PCR, o de lo que sea, por las dudas, por los otros, por sentido común, tener ciertos cuidados.
El cuidado, en medio de la tragedia de este virus, no parece visibilizarse igual por todos, y está bien; me he expresado siempre en pro de la alteridad, la diversidad de pensamientos y la libertad en ejercerlos.
Estaría bueno pensar en la diferencia entre el cuidado y autocuidado.
Me cuido, en cuanto me cuido yo y cuido a otros. Entendiendo por otros, todos lo que me rodean, incluyendo la naturaleza.
El sostén de las relaciones tiene como soporte el cuidado. Nuestras vidas dependen de eso. Y si bien somos seres sociales y necesitamos el encuentro con otro, porque también eso, hace a que nos sintamos bien y liberemos protección a nuestro sistema inmune, estamos en un momento difícil…
El sistema inmune preserva la vida, y no siente al otro como enemigo. Y acá es donde tenemos que tener nuestra burbuja, es vital. En nuestra burbuja están nuestros afectos, y eso nos hace bien.
Pensar la vida desde una especie de “conversación”, significa vivir, habitar en compañía con otro, y en esa evolución, nos vamos ayudando mutuamente.
Pensar diferente y tomar distintas decisiones, no debe hacer que rompamos lazos, sino que nos manejemos de otra manera, nos conectemos por otros medios, que no afecten la conversación.
Es verdad que todos escuchamos y adherimos a lo que más se acerca a nuestros ideales, pero nadie tiene la bola de cristal para saber el futuro, y pronosticar qué va a pasar. . .es solo cuestión de tomar nuestras propias decisiones y hacernos cargo responsablemente.
*Especialista en Vínculos