Domingo 5 de diciembre, 2021
  • 8 am

No nos dejemos engañar

Gustavo Varela
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Gustavo Varela

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Por Gustavo Varela
Dicen los eruditos, que los seres humanos que logran sobrevivir a los grandes cataclismos, no son los más fuertes, sino los que mejor se adaptan a los nuevos tiempos.-El más apto no es el más fuerte, ni el más inteligente, es el que más colabora y se conecta con las nuevas condiciones de la vida.
Ejemplos sobran a través de la historia, sirve como ejemplo que los dinosaurios, enormes animales de la prehistoria, no pudieron sobrevivir, y desaparecieron, al contrario de otras especies menores que si lo pudieron hacer.
El ser humano, como toda especie, también se fue adaptando a los cambios que se han dado a través de la historia, y gracias a su inteligencia se fue despegando de otras especies, que se “presume” no la tienen.
Sin embargo, en la actualidad, la especie humana se está adaptando a una forma de ser apática con determinados valores o formas de vivir, que en el pasado tenían una fuerte impronta.
La ética, la probidad en el manejo de los recursos de todos, el sentido de responsabilidad para con lo ajeno, el respeto hacia el tiempo de los demás, el sentido común, entre otros, eran cualidades o aptitudes que en el pasado se percibía, en todos los estratos sociales, y que fueron impresos en generaciones, por la educación.
Hoy, ocurren casi las mismas cosas de las que ocurrían en el pasado, pero la diferencia es que, ante la presencia de las mismas, pareciera que la sociedad está anestesiada y no quiere actuar.
Impera el “no te metas”
El respeto y la responsabilidad no hacen la diferencia, pues así como te dicen una cosa te pueden decir otra, y van a quedar bien de cualquier manera.
La gente va adquiriendo como cierta displicencia por las cosas que ocurren alrededor, que se realizan en forma incorrecta o inconvenientes.
Decisiones absurdas que nadie discute, medidas con escaso sentido común que se aceptan mansamente, derechos pisoteados que se da por bueno.
Alcanza que cualquier persona publique en las redes sociales una instantánea cualquiera, que la mayoría de las veces son armadas y fingidas, para atrapar la atención, y automáticamente, pasar a otra categoría.
Como dice la letra del tango “Cambalache”.
“Lo mismo un burro que un gran profesor”.
La imagen impera por sobre el contenido.
Pero lo peor de todo es que la sociedad cada vez analiza menos y se deja engañar más, por aquellos cultores de la mentira y el engaño.
La única solución a ese problema es la educación de la sociedad.
Educar para que las personas puedan pensar libremente, deducir, interpretar y tomar las decisiones correctas en todos los ámbitos de la vida.
De otra manera, “Da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos caradura o polizón”.