miércoles 5 de octubre, 2022
  • 8 am

Vacas, gallinas, perros y personas La cabeza manda

César Suárez
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César Suárez

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Por el Dr. César Suárez
Una noticia reciente que podría catalogarse como insólita, muestra a una vaca lechera en Turquía, en un corral, en su comedero, comiendo forraje con unas gafas colocadas en sus ojos que, según la información, le muestra a la vaca, una realidad virtual.
Mientras la vaca come su forraje, a través de los lentes, ve una verde y extensa pradera como si estuviera pastando libre en el campo.
El granjero basó su experimento en otros ya realizados en Rusia y asegura que, con ese estímulo visual, las vacas aumentaban su producción de leche en más de un veinte por ciento pasando de un promedio de veintidós litros a veintisiete litros diarios.
Otros experimentos anteriores han constatado que las gallinas, en invierno, expuestas a luz artificial por catorce horas por día, aumentaban su producción de huevos.
Pablov, un investigador ruso, había comprobado que cada vez que alimentaba a sus perros de experimentación, les aumentaba su secreción de saliva.
Para llamarlos a comer, hacía sonar una campana.
Más adelante comprobó, que, con solo hacer sonar la campana, los perros aumentaban la secreción de saliva, aunque no le diera enseguida su comida.
A este experimento, Pablov lo denominó reflejos condicionados.
Ya Aristóteles que nació en el año trescientos ochenta y cuatro antes de Cristo, hace más de dos mil cuatrocientos años, a través de sus observaciones, habían enunciado la ley de la contigüidad, cuando dos cosas, reiteradamente suelen ocurrir juntas, la aparición de una, traerá a la mente a la otra.
Pavlov, por estos trabajos de investigación y por sus conclusiones, obtuvo el premio Nobel de medicina en mil novecientos cuatro donde demostró la correlación del cerebro con respuestas fisiológicas a través de las emociones y de la memoria.
Todas estas comprobaciones relatadas, no demuestran otra cosa, que la mente condiciona la función de cada parte del organismo a lo cual los humanos no somos ajenos y demuestran una vez más la influencia de las emociones en el estado de salud de las personas, donde la tranquilidad, la distensión, el bienestar emocional contribuyen al equilibrio de la salud y el estrés, estimula reacciones fisiológicas que alteran y desencadenan enfermedades de acuerdo a la sensibilidad y predisposición de cada uno.
En la práctica de la consulta médica cotidiana, uno puede comprobar una y otra vez la acción de las emociones sobre las enfermedades que si bien no son la causa directa de ninguna de ellas si inciden en la mejoría o empeoramiento de enfermedades pre existentes, expresándose sobre las áreas más susceptibles de cada uno, y como la piola se corta por parte más fina, cada uno expresará su sintomatología, primero en el órgano más sensible, siendo la piel donde se suelen manifestar más visiblemente esas manifestaciones con reacciones alérgicas que frecuentemente no encontramos otro desencadenante que una situaciones de estrés.
Esa ansiedad que nos afecta a todos de acuerdo a nuestra forma de ser y de la circunstancia en la que estemos insertos, puede empeorar una gastritis, elevar la presión arterial, generar contracturas musculares, urticarias, eccemas, neuralgias, psoriasis, herpes, aftas, reacciones inflamatorias en general, por nombrar algunas pocas.
Una vez instalado un síntoma se agrega la ansiedad por la salud y la necesidad de recurrir a un profesional médico que lo diagnostique, lo medique y lo oriente.
Pero en la consulta médica no alcanza con realizar un diagnóstico preciso de una enfermedad, o realizar un procedimiento técnicamente impecable o prescribir el último y más moderno medicamento, habitualmente, los pacientes necesitamos de la necesaria empatía, que médico, sepa “colocarse en los zapatos” de cada paciente y en su circunstancia.
La seguridad, la confianza en el profesional, el sentirnos contenidos es inevitablemente una parte esencial de cada tratamiento que nos lleva a percibir al igual que las vacas turcas, nuestra realidad de otra manera optimizando el resultado.dos con esa herramienta de comunicación que en ese momento parecía algo insuperable.
¿Qué nos traerá el futuro de los próximos años?
Imposible de imaginar.