sábado 5 de abril, 2025
  • 8 am

Un partido que recién empieza

César Suárez
Por

César Suárez

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Por el Dr. César Suárez
Un cuadro modesto juega un partido con otro más poderoso, los jugadores del cuadro modesto encuentran una gran oportunidad para resaltar sus virtudes, arrancan el partido con todas sus energías y logran abrir el escore en los primeros minutos, el entusiasmo crece, las energías se redoblan pero aún queda por recorrer todo el resto del partido, hay que defender el resultado sea como sea pero las energías se van agotando, el cuadro más poderoso, mantiene su esquema de juego, total sabe que así siempre gana porque tiene los mejores jugadores y cualquier suplente es mejor que el jugador estrella del cuadro débil.
Llega el segundo tiempo, la esperanza de triunfo se mantiene, pero los jugadores ya dieron todo de sí, están cansados pero el cuadro poderoso está como si recién hubiera entrado a la cancha, como no podía ser de otra manera, el cuadro poderos empata, pero falta mucho para terminar el partido, ya no se puede sostener el resultado y el cuadro poderoso pasa la frente, toda la ilusión del inicio del cuadro más débil, fue eso, solo ilusión, el resultado final, es cinco a uno.
Esta historia, incesantemente repetida me hace pensar en Antel y la portabilidad numérica.
La empresa estatal inició el partido, puso todo en la cancha, inundó todos los medios con publicidad mientras las otras compañías quedaron tranquilas en su juego, Antel hizo el primer gol en los primeros minutos, pero la ventaja es estrecha, el partido recién empieza, falta todo lo queda del primer tiempo y todo el segundo tiempo.
Seguramente las compañías de la competencia, no les interesa demostrar poderío ahora, porque si comienzan ganando arriesgan perder el favor de la opinión pública y que la portabilidad se termine por anular, no quieren correr ese riesgo, saben que el partido recién comienza, por lo tanto, no hacen casi publicidad, saben que pueden demostrar todo su poderío en el segundo tiempo.
El cuadro de Antel se jugó entero, gastó mucho dinero público para sostener la publicidad y va obteniendo un saldo neto de mil nuevos clientes entre los más de cuatro millones de clientes de la telefonía celular, el 0,0002 por ciento.
Las otras compañías, tranquilas, cero estreses, casi cero publicidad, que “la gilada” se crea que la portabilidad numérica no les importa, hay que esperar la votación sin avivar a los giles, después habrá tiempo. Ellos saben que cuando tengan la portabilidad asegurada, ahí recién empieza el partido, ahí van estar en condiciones de atacar con la publicidad y con los falsos beneficios, se pueden dar el lujo de hasta perder dinero por un tiempo, total, son compañías que tiene un valor el mercado global que multiplican por varias veces el producto bruto interno de toda nuestra economía.
A no engañarse con el primer gol, el partido recién empieza y arriesgamos a perder por goleada no bien comience el segundo tiempo.
En los últimos años, Antel ha sido la compañía estrella del Estado, ha tenido un desarrollo ejemplar poniéndola en los primeros niveles de conectividad y comunicación el mundo, es muy fuerte en el Uruguay mientras el Estado la proteja, aporta importantes recursos a rentas generales para sostener las políticas sociales, ahora ha dejado abierta la puerta de atrás y el lobo está suelto.
El uruguayo siempre ha defendido la Empresas del Estado de todas las arremetidas de la privatización para sostener los beneficios que estas empresas rinden y evitar que esos se les conceda a los privados y las ganancias terminen en paraísos fiscales.
Pero los liberales en nombre de la libertad ajena siguen buscando la manera de desarmar las Empresas Públicas, ahora viene por este camino artero de la libertad de mantener el número mientras las empresas privadas se frotan las manos, casi en silencio para no arriesgar el negocio, dejando que las gilada crea que la portabilidad numérica va en favor de Antel y pasarnos por arriba en el segundo tiempo.
Sí, defendamos los que nos pertenece a todos y que tanto esfuerzo ha costado, legislemos a favor de todos y sin dejarle abierta la puerta a los poderosos que reclaman libertad, para quedarse con lo que nos pertenece a todos.