jueves 29 de septiembre, 2022
  • 8 am

Humildad

Gerardo Ponce de León
Por

Gerardo Ponce de León

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Movistar – 19/09/22 al 19/10/22

Por Gerardo Ponce
De León
El motivo de mi escrito, que no les pude enviar a CAMBIO, el miércoles pasado, les escribía sobre la humildad dado que el Evangelio del domingo pasado, se refería a esta virtud, que mucha falta nos hace. Recuerdo que fui hacia el “chismoso”, para saber que quiere decir esta palabra, en el mismo dice: “Virtud que consiste en el conocimiento de nuestra pequeñez y portarse en consecuencia”.
¿Será que aceptamos nuestra pequeñez? Creo que en la mayoría de las veces nos cuesta o no queremos reconocer que nos gana la soberbia, y dejamos escondida, por muchos motivos, a esa virtud. Es más fácil y la gente ve en nosotros la similitud que ambos tenemos que es la falta de humildad.
Humildad es reconocer en el otro que es un ser humano igual y hasta mejor (en muchos casos) que uno; es aceptar al que me pide una moneda, el sucio, el drogado o borracho. Esos que nos cuesta recibir un abrazo porque tienen olor y sabemos que se va a impregnar en nuestra ropa. En esos casos es que no reconocemos que nos falta la virtud de la humildad. Es tratar al que trabaja con uno de la forma que nos gusta que nos traten. Es no marcar diferencia entre ambos, porque uno manda y el otro tiene que obedecer dado que es mandado. Es el empleado estatal, o de una tienda o de donde le toca trabajar, que tiene que poner buena voluntad y atender como corresponde al que va a pedir algo. Es perdonar un error, etc. demostrando su humildad en lo que hace.
Muchos dirán que tengo una obsesión con este tipo de gente, y la verdad que puede ser cierto frente a tanto destrato que he visto que se le hace. Basta con verlos en la calle para comprobar lo que les escribo. Tengo que reconocer que muchas veces “da cosa” recibir un abrazo, una caricia de ellos hacia nosotros, pero tenemos que vencer ese “repudio” que sentimos, y eso es tener humildad.
Tengo que reconocer que me cuesta mucho aceptar a un alcohólico, no tengo tanto inconveniente con un drogado o alguien que me pide una moneda, sabiendo que el destino es el alcohol o la droga, y cuando uno habla con ellos para saber porque están en esa situación, que muchas veces es de abandono, nos damos cuenta que somos cuota parte de lo que ellos viven.
Sé que no es fácil, el tratar de ayudar, ya que escapa de nuestras manos cuando ellos están en libertad, es decir no tienen quien los cuide y tampoco somos quienes para corregir, ya que tenemos la falta de humildad de reconocer que no estamos preparados para eso. Es muy fácil decir, pero hay que estar o saber que palabras usar que no lastime, sino tenemos que aprender a escuchar, que ese acto me puede llevar a entender, comprender o aprender de ellos el porqué.
Para llegar a eso tenemos que tener esa virtud que se llama HUMILDAD.
Es difícil obrar entendiendo nuestra pequeñez y obrar de acuerdo a ello. No está tan equivocado mi chismoso cuando me dice que tengo que aprender y obrar de acuerdo a mi conocimiento. Sé que no es común reconocer nuestros límites, nuestra falta de conocimiento, que me puede ayudar a entender y comprender a ese ser humano; principalmente reconociendo nuestros errores, que nos lleva al destrato, incomprensión y lo peor de todo, que no nos deja ver nuestra falta de humildad.