martes 18 de junio, 2024
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Problemas

Padre Martín Ponce de León
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Padre Martín Ponce de León

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Por el Padre Martín Ponce De León
Hoy necesito de la imaginación de uno de nuestros comensales pero carezco de la misma.
Hace rato que intento pescar algún tema para este artículo pero el mismo no aparece.
Trato de buscarlo entre los últimos acontecimientos pero no logro encontrar ninguno por eso es que me descubro deseando tener un algo de la imaginación de dicha persona.
Claro que su imaginación raya con dislates y, casi siempre, logra despertar un comentario jocoso.
“Su chacra” (también producto de su imaginación) está plantadas con semillas especiales que trae en sus frecuentes viajes a Australia.
Tiene plantas de zapallitos rellenos que, al estar maduros, pueden arrancarse y comerse puesto que ya están prontos para ser comidos.
Tiene, también, plantas de “papas nosette” y de “puré de papas”.
Hace unos días me preguntó si había encontrado una bolsa con un cordero que había traído de su chacra y la dejó en la puerta de la casa parroquial pues había pasado bien temprano y no había tocado el timbre para no molestar.
No hace mucho conversaba sobre la carga que cada uno podía hacer al hombro y él sostenía que podía llevar “siete bolsas de papas” en un hombro. Como que también baja, del camión hasta un local comercial, al hombro los frezzer y las heladeras.
Necesaria se hace tal imaginación para poder enfrentar cada jornada con la certeza de que “hoy no habrán problemas”
Los mismos, por más imaginación que pongamos, siempre aparecen en nuestra vida cotidiana.
En oportunidades nos toman por sorpresa y nos desacomodan.
En oportunidades los “estamos esperando” puesto que suponemos por dónde pueden llegar y los recibimos con una posible respuesta pensada con antelación.
En oportunidades los mismos nos resultan tan familiares que, de no aparecer nos llenamos de asombro.
En nuestra relación con la realidad siempre existen problemas.
Muy difícilmente nos vamos a encontrar con una jornada que no nos acerque un problema.
En ocasiones son dificultades serias o complejas y en otras son, apenas, un pequeño problema que podemos encarar sin que se nos borre la sonrisa.
Son esos problemas los que hacen a nuestra vida en un continuo aprendizaje.
Nos apartan de lo establecido para que aprendamos.
Aprendamos a conocernos más.
Aprendamos a reconocer nuestras capacidades.
Aprendamos a saber algo más de los demás por más que tengamos bien en claro que nunca aprenderemos suficiente de ellos.
Por más imaginación que podamos poner al comienzo de nuestra jornada, jamás vamos a suponer todo lo que la vida nos puede deparar en cada hoy.
Siempre debemos de vivir con un algo de sorpresa o con la mente abierta como para abarcar lo imprevisto de cada jornada.
Siempre necesitamos dejar algún espacio libre en nuestro interior para que los imprevistos no nos sorprendan y desacomoden.
Los problemas son, siempre, una fuente de enseñanzas y ello es lo positivo de su presencia en nuestras vidas.
Si los vemos únicamente como problemas nuestra vida se torna difícil y preocupante puesto que los mismos no hacen otra cosa que complicarnos la existencia.
No somos llamados a vivir sumidos en monótonas rutinas.
Siempre existen esas situaciones que nos hacen salir de rutinas y nos sumergen en un aprendizaje que nos impulsa a crecer.
Motivados por ese aprendizaje que debemos ejercitar sabemos que no alcanza una desmedida imaginación sino una importante dosis de realismo y sentido común.