martes 18 de junio, 2024
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Gisela Caram
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Gisela Caram

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Ps. Gisela Caram
Hay calificativos que dejan marcas para siempre.
Que a un niño se le diga “que está loco”, o se le haga juicios permanentemente, va haciendo que vaya gestando determinados MECANISMOS DE DEFENSA PSIQUICOS, para contrarrestar los descalificativos que recibe. De igual manera, si solo se lo elogia, por su belleza, su inteligencia, o lo que haga, SOBREVALORÁNDOLO, también irá armando su personalidad y dentro de ésta, su forma de relacionarse con sus pares y con los adultos, con aires de superioridad.
Si la crianza es en base a represión, reglas, normas y nada de afecto, se desarrollarán OTROS mecanismos psíquicos, que dominarán la vida de relación. Podrá devenir en una gran rigidez, despotismo, autoritarismo con los demás.
Por supuesto que no hay un ser igual a otro, ni un diagnóstico cerrado, DENTRO DE TODO, HAY POSIBILIDADES DE SUAVIZAR, CAMBIAR, MEJORAR.
Hoy por hoy, con todo lo que consumimos a través de las redes y diferentes aplicaciones, circula mucha información, que describe o etiqueta a cuadros clínicos con una ligereza que impacta y asusta…
Hoy todo el mundo hace diagnósticos de “bipolar”, “narcisista”, “histérica”, “obsesivo”, “toc”, o una frase común, para describir a otro, es decir que “es tóxico”.
Generalmente se dicen, en forma peyorativa hacia otro, o a manera de agravio.
Cuando uno entiende, de qué se trata cada cosa, puede que sea más cuidadoso a la hora de “decir”.
El adulto que presenta conductas que afectan, violentan, o hacen sufrir a otro, no siempre las despliega para lastimar o ser cruel con el otro.
Es una persona también, que tiene una historia con carencias en su desarrollo y fue estructurando esa manera de ser, (que hoy me afecta a mi), probablemente antes, afectó a otros, y lo hace, porque es la única forma que encontró de manejarse con el otro y defenderse de lo que vive del otro como “hostil”, o “peligroso”.
Generalmente, y sin ponerle la etiqueta, cuando uno está frente a otro, que te lastima sutilmente, o porque te desprecia, o manipula, o te dice que te ama y al otro día te odia, esa personalidad funciona con un formato más primitivo, no maduro. Algunas personalidades necesitan fusionarse con otro rápidamente, para no sentirse tan desarmadas, o desamparadas o frágiles.
Funcionan con dos caras, esa amorosa de la conquista y otra que saldrá más tarde, destructiva.
¿Ponerles el calificativo de “malas personas”?
¿Quién es uno para juzgar?
¿Aporta algo el seguir marcando con adjetivos?
Quizás captar que estamos frente a alguien que necesita ayuda y tomar las medidas que correspondan, con nosotros mismos, ya sea ayudar con sutileza o alejarse para protegerse, dependiendo si es una pareja, un hijo, o alguien a quien realmente apreciamos; etiquetando no hacemos nada…
Quienes son clínicamente diagnosticados como Trastornos de Personalidad, difícilmente piden ayuda por sí mismos.
En general, afectan a otros por sus cambios de humor, estados de ánimo variables. Hay todo un tema con el poder y la dominación. Hacen que el otro se sienta responsable de las cuestiones negativas que acontecen en el vínculo. El sentimiento de culpa es diferente, dura muy poco o es inexistente, tienen como una “doble personalidad”, una es visible, amable, seductora; la otra cara, no se ve, hasta que se enojan, y al ser descubiertos, se alejan…
Pero hay un aspecto que no se visibiliza fácilmente, y es la envidia profunda que sienten…
No es fácil asumir ninguna psicopatología, pero la realidad es que cuanto antes se capten aspectos, que generan sufrimiento, ya sea porque los demás captan y señalan, o porque se transgreden reglas, y se van perdiendo espacios laborales o vinculares, mirar hacia adentro, abre una perspectiva diferente a la vida.
Quienes viven con personas con estas características, tienen que saber cómo sobrellevar la convivencia.
Hay cuestiones cotidianas, que exigen un esfuerzo psíquico permanente, y hay quienes están dispuestos a sostener esto. . .
A veces, porque no tienen otra opción, a veces porque no pueden alejarse…
Generalmente las “estrategias” para contrarrestar el menosprecio, el sometimiento, las manipulaciones, las críticas, etc…funcionan un tiempo, pero sucede que quien está al lado de una personalidad con estas características, termina medicándose para anestesiar esta forma de “trato/destrato”…