miércoles 21 de febrero, 2024
  • 8 am

Los datos reales del desempleo en salto

Dr. César Signorelli
Por

Dr. César Signorelli

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Por el Dr. César
Signorelli
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Un reciente informe al que tuvimos acceso, refleja la realidad del mercado de trabajo en nuestro departamento en el mes de junio de este año.
El informe tiene la enorme virtud de exhibir el problema del desempleo en toda su magnitud, o sea que lo expone en toda su expresión, no reduciendo el análisis al desempleo abierto, que es aquél que refiere exclusivamente a las personas que han tenido algún tipo de ocupación en la semana previa a la que se realiza la medición.
Del mismo se desprende que en Salto hay 9.200 desempleados (13,35% de desempleo abierto), 5.665 son informales subempleados, o sea trabajos a tiempo parcial (8,22%), 9.439 informales no subempleados (13,70%) y 1.770 (2,57%) ocupados formales que padecen subempleo.
La Tasa de Informalidad se ubica en el 27%.
Esto implica que el 37.84% de las personas que integran la PEA (el total de personas que en edad de trabajar tienen empleo, o carecen de él pero lo buscan) presenta algún problema grave de empleo, lo que significa que casi 4 de cada 10 salteños tiene uno o varios problemas graves de empleo.
Hay una combinación de desempleo, informalidad y subempleo, o sea una situación estructural compleja.
De modo que el 13,35% de desempleo que se menciona es un dato que no refleja la realidad.
El informe concluye que nuestro departamento está consolidado como el de mayores problemas de empleo, situación que se ha consolidado en el tiempo y por ende se ha transformado en un problema estructural.
Y a esto se suma la realidad económica regional, la que tiende a empeorar, lo que hace pensar en que el problema se habrá de agudizar.
Esta realidad es causa y consecuencia a su vez del fenómeno de la inexistencia de políticas eficaces para contrarrestar la masiva compra de productos y servicios en la Argentina.
En efecto, en la medida en que las personas que cuentan con ingresos –que a esta altura los únicos seguros parecerían ser los públicos- sigan consumiendo en la vecina orilla, el problema no solo no se va a revertir, sino que por el contrario, va a empeorar.
Repárese en que en definitiva quiénes desarrollan esas prácticas son quiénes cuentan con ingresos suficientes, poniendo en riesgo el suyo propio y condenando a los desempleados y sub empleados -que no cuentan con ingresos o son insuficientes para ir hacer esas compras- a una situación que no parece tener salida si no se toman drásticas e inmediatas medidas. De tal modo, se advierte una grieta horizontal, entre por un lado, consumidores con ingresos suficientes y, por otro, los sin ingresos o ingresos insuficientes.
El diagnóstico no exige mayores análisis, se presenta evidente.
Ahora bien, pasado el tiempo no se ha avanzado en soluciones tangibles, eficaces y reales.
Como ya lo expresáramos. El cero (o 5) kilo es una medida perfectamente legal, pero que ha presentado claras dificultades de implementación.
Aunque podamos resultar reiterativos, insistimos en que se necesita una verdadera barrera que desaliente la conducta. Un peaje con un costo considerable en la cabecera de los puentes, o una tasa de salida y entrada al país parecieran ser las mejores herramientas.