martes 16 de abril, 2024
  • 8 am

Lo urgente y lo importante

Cecilia Eguiluz
Por

Cecilia Eguiluz

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Por Cecilia Eguiuz
Muchas veces, en la vida cotidiana, nos sucede que se hace difícil diferenciar entre los temas verdaderamente importantes o esenciales y los asuntos urgentes. Es frecuente que lo urgente termine desplazando a lo importante y al final del día, quizás, pudimos resolver un tema que nos agobiaba, que nos parecía trascendental, pero simplemente se trataba de algo que requería nuestra inmediata atención, pero que no cambia nuestra vida sustancialmente. Este problema se va complejizando cuando repetimos una y otra vez esta mecánica, sin prestar verdadera atención a las cosas realmente importantes y que van a alterar nuestra vida.
Algo similar sucede en las gestiones gubernamentales; cuando “se anda apagando incendios” todo el día, se termina alejando la vista de los verdaderos objetivos. La gran diferencia es que, en la gestión de gobierno, esta tendencia a preocuparse de lo urgente sobre lo importante termina afectando al ciudadano común.
La planificación y toma de decisiones en la gestión de gobierno debe llevarse adelante teniendo en cuenta los temas importantes y de seguir un plan, el Plan de Gobierno. Siempre aparecerán imprevistos, urgencias, y claro que deben ser atendidas, pero no deben transformarse en el objetivo principal del gobierno. Si no termina pasando que el ciudadano ve muchas veces que finalizan periodos de gobierno con bajos resultados, con poco contenido que beneficie a la sociedad. Y, no estamos hablando solamente de obras de infraestructura, que son muy importantes, sino que estamos hablando de asuntos cotidianos por los cuales el Estado debe velar para garantizar bienestar a sus ciudadanos.
Tomemos el tema de la seguridad pública, dónde la tasa de homicidios violentos, que nos impactan a diario en la crónica policial, no son más que la punta del iceberg. En realidad son el reflejo de los problemas profundos de inseguridad que tenemos en nuestro país y ante los cuales los últimos gobiernos, lamentablemente, han fracasado.
Estamos hablando de problemas graves, como el narcotráfico, que es un flagelo a nivel mundial, y no se combate únicamente cerrando una boca de venta de pasta base o con allanamientos nocturnos. Posiblemente se trate de encarar el tema con el desarrollo de una fuerte inteligencia policial a nivel país y estrechamente vinculada con los países vecinos para realmente dar un combate definitivo a este flagelo que está arrastrando a nuestro país a un pozo sin retorno y que destruirá generaciones enteras si no se toman medidas de fondo. Lamentablemente los últimos gobiernos han fracasado también en este tema importante.
Quiero referirme también al apoyo a empresarios, a quienes emprenden y deciden seguir invirtiendo en un departamento como Salto, que no está bien y que los últimos gobiernos, Departamentales y Nacionales parecen haber olvidado. A los empresarios hay que defenderlos, a todos ellos, sean pequeños, medianos o grandes. Los gobiernos deben generar condiciones propicias para que sigan invirtiendo, generando riquezas y puestos de trabajo, en lugar de generarles trabas burocráticas y forzar problemas dónde no existen, quitándoles la cabeza de los temas importantes para ocupar horas y horas de sus productivos tiempos en solucionar problemas que no tenían y sin sentido.
Fomentar la inversión privada es algo que este gobierno nacional ha hecho bastante, pero lamentablemente lo hizo en el Sur, no ha pasado casi el límite de la desigualdad territorial, marcado en nuestro país por el Río Negro. La urgencia de los asuntos metropolitanos le hicieron perder de vista la importancia de este Norte en el cual vivimos; estamos lejos de la “toma decisiones”, pero también de las exenciones fiscales y el fomento diferencial a las empresas locales.
Estamos iniciando ahora un año electoral largo, que recién va a terminar en mayo de 2025, por lo que me pareció oportuno intercambiar con ustedes sobre estos temas.
Es momento de que los votantes también exijan que en las campañas electorales se hable de los temas importantes, y no como se ha hecho últimamente, de rencillas sin sentido que se apagan junto con el cierre de las urnas.
Hay que exigir que se levante el nivel del debate, que se hable de lo importante y no de lo urgente.