viernes 4 de abril, 2025
  • 8 am

Mañana con niebla

Padre Martín Ponce de León
Por

Padre Martín Ponce de León

479 opiniones

Por el Padre Martín Ponce De León
Desde hace unos días, todas las mañanas se despiertan con niebla. Una niebla que está comenzando a instalarse y va ocupando más y más espacio y escondiendo tras su manto cada vez más trozos de la ciudad.
Desde la ventana de mi pieza veo a un apartamento que progresivamente se va escondiendo entre la niebla. Al poco rato dejo de verle puesto que la niebla se lo engulló completamente. Instantes después sé que la niebla está en la terraza de nuestra casa puesto que solamente veo las luces de los focos de la misma enterrados en la niebla y su luz es, apenas, un brillo.
Esta realidad de estas últimas mañanas me hace pensar en lo que le sucede a muchas personas hoy en día. Vivimos en una sociedad individualista eso es una constatación que se puede encontrar en muchos textos que hacen referencia al hoy.
Para muchas personas la vida, parecería, les hace levantar esa niebla de cada una de estas mañanas.
Progresivamente van perdiendo el interés por mirar lejos y se van encerrando en un círculo cada vez más reducido. Van perdiendo el interés por los demás. Son esos que consideran a los pobres y hablan de ellos como “los pichis”, son esos que opinan “Están así porque quieren”, son esos que manifiestan “Son todos delincuentes o drogadictos”
Poco a poco su mundo va haciéndose más y más pequeño. La niebla va borrando trozos de su realidad. Se conforman con el mundo pequeño de su familia y su yo.
Pero la niebla continúa devorando espacios y al tiempo, hasta su pequeño mundo se va desapareciendo puesto que todo lo que no sea lo suyo le incomoda, deja de interesarle, es una incomodidad. Los problemas de sus hijos dejan de interesarle puesto que “YA están grandes y deben hacerse cargo de lo que hacen”.“Tienen su vida y se la complican, que no vengan a complicar la mía”. “Es lo que eligieron, que se lo banquen”.
La niebla continúa avanzando y se resigna a vivir en un mundo de soledad que no tiene nada que ver con la condición de persona puesto que ella dice de “ser en relación”
En este mundo de relaciones no debería haber lugar para los solitarios, pero siempre nos encontramos con seres que optan por ello. Es una opción donde prima la comodidad, la indiferencia o la insensibilidad. Puede haber también alguna cuestión sicológica o algún tema de carácter.
Lo cierto y real es que, desde nuestra condición de personas, estamos llamados a ser seres en relación con los demás y ello, muchas veces, nos complica la vida, en nuestra relación con los demás no tenemos posesión de la verdad ni somos los dueños de la última palabra, no todo es “como a mí me plazca” y mucho menos “porque yo lo digo o quiero”
“Darse”, “Servir”, “Dar una mano”, “Estar atentos”, “Ser solidarios” son, parecería, expresiones que no se encuentran en el vocabulario de esas personas que “se dejan ganar por la niebla” y viven encerrados en su yo.
¡Qué distinta es la mañana cuando, desde muy temprano, brilla el sol! Todo se ve de una forma totalmente distinta. Se ven detalles, se valoran encuentros, se disfrutan momentos. El sol mañanero nos hace comenzar el día con una sonrisa, con el deleite de unos mates compartidos y con el impulso a realizar tareas.
La niebla es un fenómeno de la naturaleza que no podemos controlar. Sí podemos controlar esa “niebla” que nos encierra en nuestro mundo y nos aparta de los demás.
Está en cada uno el hacer que “la niebla” nos invada y nos haga perder parte de nuestra condición de personas.