miércoles 8 de febrero, 2023
  • 8 am

«Para ser un buen golero te tiene que gustar el puesto, el mejor»

Hugo Daniel Quevedo, nacido en el barrio Paso del Bote, muy joven se fue a jugar a Peñarol de Montevideo, pasando por todas sus categorías hasta llegar a primera. Pasó por Progreso, Liverpool y luego al exterior, hasta volver a Uruguay y terminar su carrera como golero en Basáñez. Allí comenzó la carrera como entrenador de goleros, pasando por varios equipos hasta llegar a Peñarol y desde hace varios años trabaja en Emiratos Arabes como entrenador de equipos importantes e incluso con pasaje en la selección de Omán. En diálogo con CAMBIO nos contaba parte de su vida.
«Con el orgullo de haber nacido en Paso del Bote y desde que tengo uso de razón corriendo detrás de una pelota, en mi caso en el puesto de golero, jugando con lo gurises del barrio, de la zona de la cancha de Paso del Bote que era el espacio libre para jugar al fútbol. Un hermoso e imborrable recuerdo. Lo lindo de todo es haberlo vivido para hoy poder contarlo. Ahí en la cancha frente a mi casa era un placer siempre a la tarde poder juntarnos para jugar al fútbol, primero había que hacer los quehaceres de la casa, ir a buscar el agua de una esquina para regar las plantas, sino mi viejo no nos dejaba ir a jugar al fútbol con los demás compañeros. Siempre hacíamos un lugar para poder juntarnos en el barrio, hacer un picado y después bañarnos todos en la canilla de la esquina de los hermanos Vitizel, para después irnos limpios a casa. La cancha de Paso del Bote no era oficial como hoy, era un espacio muy grande donde se jugaban campeonatos relámpago, traían arcos y después los llevaban, pero nosotros cortábamos palos y a los arcos los hacíamos nosotros. A esa cancha que hoy es oficial la fuimos armando nosotros.»
POR UNA AVIVADA PASÓ A HINDÚ
«Después, siendo muy joven, con 13 o 14 años me inscribieron en las inferiores de Hindú, porque mi cuñado Rafael ‘Milonga’ García era de Hindú, había jugado y en ese momento dirgía a Hindú. Cuento una anécdota; yo siempre iba a a ver Hindú, un día faltó el golero por estar lesionado y yo jugué con nombre cambiado, pero al siguiente partido me ficharon en la Liga y por esa casualidad nunca jugué en Paso del Bote y mis comienzos fueron en Hindú. De inferiores pasé a jugar en primera dirigido por Amado Goncálvez, y después un día hubo un problema que no quiero contar y mi padre se enojó y me sacó de Hindú para jugar en Universitario. Tuve un gran año en Universitario, salimos campeones invictos en la cuarta, jugaba en la tercera también y suplente de primera. Ese año fui citado por Ruben ‘Cañoto’ Pérez para integrar una selección juvenil de Salto. Recuerdo que jugaban Carlos Torales, Javier León, en esa época se jugaba en una sede cada serie, en este caso era en Tacuaembó, muy lindos recuerdos.»
EN PEÑAROL ERA DIFÍCIL JUGAR
«En 1980 después que termina mi participación en la selección juvenil de Salto, la gente de Peñarol me viene a buscar para ir a Montevideo. El gran capitán Néstor ‘Tito’ Goncálvez vino a buscarme, yo encantado, una gloria vino a Salto a buscarme para jugar en las formativas de Peñarol. Ahí empezó mi carrera en el fútbol profesional. Estuve tres años jugando en Peñarol, después pasé a Progreso porque en Peñarol era difícil jugar por los goleros que había, unos mounstros, fenómenos con los cuales tuve el gusto de entrenar y aprender mucho, con Jorge Fossatti, Fernando Alvez y el mismo Ladislao Mazurkiewicz. Tuve la oportunidad en Progreso de jugar tres años con grandes jugadores, luego pasé a Liverpool, donde jugué tres años más con grandes jugadores, hasta que me tocó emigrar a Oriente Petrolero y también al Blooming de Bolivia, donde también tuve una rica experiencia de jugar fuera de mi país, hasta volver a Uruguay y jugar en Basáñez en su mejor momento. Ahí tuve la oportunidad de jugar junto a mi hermano Néstor José Quevedo, que también muy joven se hizo en las formativas de Peñarol pero como zaguero. En Basáñez terminé mi carrera como jugador y ahí empecé como entrenador de goleros, que es lo que más me apasiona y hago hasta el momento.»
CON EL ‘POLILLA’ DA SILVA A EUA
«Hoy estoy lejos de mi tierra, en este caso en Emiratos Árabes, como entrenador de goleros. Estoy trabajando desde 2013, después de haber trabajado muchos años en Peñarol como entrenador de goleros. El que me trajo fue Jorge ‘Polilla’ Da Silva; recuerdo cuando vinimos era el mes de julio, justo el mes que ellos hacen mucho ayuno, por la parte religiosa. También en esa época hace mucho calor y hay que adaptarse. Lo más importante para destacar es cómo me han atendido acá. Gracias a Dios me adapté a ellos, a un idioma complicado porque es un árabe mezclado con inglés. Pero digo siempre, cuando se quiere se puede.»
«A nivel mundial para mi el golero Ter Stegen del Barcelona. He visto muchos buenos goleros, pero ese me gusta mucho por su manera de jugar con los pies, que cada vez hay que hacerlo mejor. Sigo la forma de entrenar de Keylor Navas del París, que estaba en el Real Madrid y salió muchas veces campeón. De la selección uruguaya me gusta Muslera; yo lo conocí en Wanderers, un día dije entre conversaciones con otros colegas ‘este gurí va a llegar lejos y llegó’. Es un golero completo, tiene todo. Martín Silva lo ha suplantado bien, el propio Martín Campaña pero juega uno. Lo que se debe tener para ser un buen golero, es querer y gustar el puesto, la profesión, que es la mejor. La gente de afuera dice ‘el puesto de arquero es el más ingrato’, para nosotros siempre es el puesto más lindo, el más importante.»