Jueves 26 de noviembre, 2020
  • 8 am

Reflexiones sobre un desafuero

Fulvio Gutiérrez
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Fulvio Gutiérrez

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Dr. Fulvio Gutiérrez
La situación política en torno al desafuero del Senador Guido Manini Ríos, nos ha llevado a analizar una serie de aspectos que han aflorado precisamente por las conductas que han seguido personas y partidos vinculados al mismo.
Para empezar, la conducta personal del Senador Manini ha dejado mucho que desear. Su contundente afirmación de que no se ampararía al privilegio que le dan los fueros parlamentarios por su condición de senador y aceptaría someterse a la Justicia, cambió radicalmente el pasado lunes, cuando a través de un video que hizo público, confesó que no votará su propio desafuero solicitado por el Fiscal Rodrigo Morosoli, y al momento de la votación, se retirará de sala. Una postura radicalmente contraria en poco menos de un mes. El argumento de tal cambio es que algunas circunstancias también cambiaron. Y si, en política siempre es así. Deducimos entonces que Manini se precipitó en su primera decisión, lo cual no es de extrañar para quien recién se ha integrado a la vida político partidaria de nuestro país. Tal vez debería recordar la frase de don Pepe Batlle, cuando dijo que en política, el que se precipita, se precipita.
Notamos también que la conducta de Manini no parece haber surgido de un planteamiento orgánico dentro de Cabildo Abierto. Y eso porque los restantes dos senadores de dicho partido (Guillermo Domenech y Raul Lozano, que dicen actuar en representación de la Junta Nacional del partido), manifestaron luego públicamente su opinión contraria a votar el desafuero de Manini, pese a la opinión de su líder, lo que no resulta muy coherente que digamos. Como consecuencia de esto, y de la presión de 90 agrupaciones (lo dijo Manini), su posición comenzó a flaquear. Está claro que en este tema, Cabildo Abierto no funcionó como partido. Y eso no es bueno.
Dentro del Partido Colorado, también integrante de la coalición de gobierno, tampoco se había mostrado unidad. Uno de sus sub-lemas (Ciudadanos), se expresó públicamente por votar el desafuero y hasta lo ratificó ante ciertos cuestionamientos; y el otro sub-lema (Batllistas), se manifestó a favor de votar en contra del desafuero. Mayor contradicción no se puede pedir. El cambio de posición de Manini salvó la desunión.
Por su parte, el Partido Nacional quiso analizar con fundamento la situación. Creó una Comisión integrada por los Senadores Carmen Asiain, Graciela Bianchi y Carlos Camy, quienes concluyeron que en los hechos y fundamentos expuestos en la solicitud del Poder Judicial, no había lugar a formación de causa, por tanto votarían en contra del desafuero. Algunos legisladores del ala wilsonista criticaron tal posición, y entonces la unidad que enseñó el Gral. Manuel Oribe, tambaleó. No obstante, el cambio en la posición de Manini, sirvió para aliviar la diferencia, y la unidad volvió a aparecer.
Nos preguntamos: ¿alguien recordó que formaban parte de una coalición de gobierno? Parece que no. En verdad, se trató de un problema grave, donde en el fondo de todo, el gobierno debía mantener a uno de sus senadores, y la oposición quería echarlo. Algunos protagonistas ni siquiera conocían las reglas jurídicas de un desafuero. En un problema que afecta a la coalición de gobierno, ésta no actúa como tal. Mala cosa. Y eso no es bueno para la coalición, ni para los partidos que la integran, ni para el país. Que estos errores sirvan de ejemplo. Razonemos con criterio y no con pasión. O en todo caso, con criterio y con pasión.