miércoles 8 de febrero, 2023
  • 8 am

Los casos “Marset” y “Astesiano” y un presidente -y un gobierno- que no se hace cargo

Daniel Dalmao
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Daniel Dalmao

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Por Daniel Dalmao
Partido Comunista
Desde que los uruguayos y las uruguayas tomamos conocimiento de estas dos situaciones generadas en las más altas esferas del gobierno, no hemos parado de recibir un día sí y otro también, continuas ampliaciones que nos llenan de asombro y preocupaciones que además parecen nunca acabar.
Contrasta y muy nítidamente, las diferentes formas de percibir estas situaciones por parte de la opinión pública por un lado- mayoritariamente por lo menos- y por otro la del gobierno y particularmente el presidente. Todo aquello de, “me hago cargo”, resultó ser simplemente un eslogan para uso electoral que fue rápidamente tirado al tacho de la basura-como tantos otros-, una vez obtenido el objetivo de ganar el gobierno.
Es un dato de la realidad, nadie lo puede desmentir, que el gobierno entregó un pasaporte a un narcotraficante que estaba preso en un país árabe. Que este “trámite” fue facilitado por funcionarios de alta responsabilidad en el gobierno, designados ellos por el presidente Lacalle Pou. También es un dato de la realidad que el gobierno le mintió al Parlamento y por tanto al pueblo uruguayo respecto al conocimiento y responsabilidad en la situación. Lo asombroso del caso es como el presidente respalda todo y no le pide la renuncia a nadie. Si alguien se fue es porque se consideró insostenible allí y no porque Lacalle lo haya exigido.
Lo de Astesiano, el jefe de la seguridad del presidente, es de película. La irresponsabilidad del presidente designando a una persona de esas características para esa función, es inconmensurable. El no hacerse responsable es mucho peor. Más aún, la defensa que han intentado diferentes integrantes del gobierno, ministros y legisladores incluidos, es por lo menos ridícula. La táctica ha sido por lo general el intento de minimizar los hechos delictivos, nada es grave, nada es importante, todo se debe a “manija” de la oposición. Nadie sabía nada, nadie lo conocía. ¿Alguien puede creer esto en Uruguay? Los hechos son gravísimos sin duda. Usted, lector/lectora: ¿Se imagina cual sería la situación hoy, si esto hubiera ocurrido con un gobierno frenteamplista? Nosotros creemos que estaríamos “prendido fuego”, el escándalo sería mayúsculo, los grandes medios de comunicación se estarían “regodeando” amplificando generosamente cada detalle, insistiendo con sus “valientes” preguntas y multiplicando ampliamente su “preocupación” por las repercusiones. Que esto no sea así, responde obviamente a que los llamados “grandes medios de comunicación” son parte del poder. Poder al que este gobierno representa. Poder al que unos pocos “malla oro” pertenecen.
Ahora, la sensación general parece ser que todos los días puede aparecer algo peor. ¿Hasta dónde llegaremos? ¿Llegaremos al fondo del asunto realmente? ¿Conoceremos toda la verdad? ¿Tendremos responsables?
Lo del supuesto espionaje a la esposa del presidente, con la participación de autoridades policiales además, la forma en que se habría intentado ocultarlo, constituye un episodio gravísimo para la salud de nuestra democracia. Se censuró el trabajo de periodistas, eso está claro. Pero: ¿Intervino el gobierno en esta censura? ¿Existió esa llamada?
No tenemos duda de que esto da para muchas notas más. Hasta la próxima.