Jueves 25 de febrero, 2021
  • 8 am

Sacerdote considera hoy que existe cierto miedo al compromiso y a lo definitivo en las parejas jóvenes

Por Andrés Ferreira.
Actualmente es muy común escuchar que las parejas se unen en forma libre, viven juntas y hasta conciben hijos, pero sin casarse. Un fenómeno totalmente opuesto a lo que era antes cuando ninguna pareja se iba a vivir juntos si antes no se casaban. Al respecto el Padre Mauro Cardozo estuvo en CAMBIO dialogando acerca del matrimonio religioso, aportando desde su experiencia al frente de los encuentros matrimoniales y escuchando a las parejas interesadas en ese sacramento tan importante.
-Existe un gran cambio en la actualidad. Las parejas que comienzan a asistir a encuentros matrimoniales para posteriormente casarse, la mayoría ya conviven.
-Sí, generalmente la mayoría ya conviven desde hace un tiempo. No hay datos estadísticos, pero es una conducta cada vez más habitual y que comienza desde la adolescencia, cuando se van de vacaciones lo hacen juntos, primero con la familia de uno, en otra ocasión con la familia del otro, ese tipo de cosas terminan naturalmente bajo la convivencia en un mismo techo antes de casarse.
-Eso antes no pasaba.
-El asunto es dónde se marca el antes y el después. Si hablamos de muchos años para atrás, era más común casarse y luego la convivencia. Hay que mirar también la disminución de casamientos civiles, supera al fenómeno religioso. Quizás antes no se casaban por iglesia, pero esperaban a casarse por civil para convivir, igualmente no sé cuántos años para atrás pasaba eso, pero si es cierto y se ha marcado que el número de casamientos se ha reducido. Por eso está la ley del concubinato, ya después de determinado tiempo de convivencia existen prácticamente los mismos derechos que cuando se contrae matrimonio por civil. Eso lo tuvieron que hacer cuando vieron que había más parejas en concubinato que matrimonios civiles, ahí se fue equiparando el asunto.
-En las charlas de casamiento o llamados encuentros matrimoniales. ¿Muchas parejas ya conviven?
-Sí, creo que 9 de cada 10 parejas ya están conviviendo antes de comenzar los encuentros matrimoniales.
-¿Y con hijos?
-Por supuesto, generalmente cuando ya tienen años de convivencia, tienen uno o dos hijos y recién en ese momento deciden casarse. Es como que la mentalidad o la forma de expresión actual se trata más de probar que todo funcione, asegurarse de eso. Y la prueba no es en un fin de semana, son varios años para recién después acceder a una formación tanto a nivel civil como religioso. No se hacen casamientos religiosos si antes no son casados por civil, no existe lo de saltearse el civil, allí podemos ver que luego de muchos años de convivencia deciden casarse por civil y luego el casamiento religioso.
-¿Qué tanto se respeta el casamiento actualmente? ¿Existen separaciones tempranas?
-Hoy en día toda la sociedad presenta un nivel de frustración muy leve, una persona para progresar en un trabajo por ejemplo, tiene que aprender a frustrarse, superar dificultades y que si algo no sale bien una vez, apostar a que la siguiente saldrá un poco mejor, así en todos los niveles de la vida, sin abandonar. El problema es que el nivel de frustración al estar muy bajo, el mismo abandono familiar se da en el trabajo, en el estudio. Hay que saber aceptar los obstáculos y aprender a superarlo. Tengo 44 años, hace algunos años cuando mis compañeros se iban a estudiar a Montevideo, elegían una carrera ya sea arquitectura, abogacía, economía, y un 90% volvía con el título. Hoy hay personas de 25 años que todavía está probando qué es lo que le gustaría estudiar, quizás hay una inmadurez en la toma de decisiones fundamentales y no hay tolerancia a las frustraciones. No significa que una persona tenga que tener una vida frustrada, pero se ha perdido un poco la perseverancia.
-¿Será que hay cierto temor a que una persona piense que la otra puede abandonar rápidamente el matrimonio y por eso prueban la convivencia?
-Sí, pero también es cierto que si tienen hijos ya cuentan con una responsabilidad en común. Será bien llevada o no, pero es una responsabilidad. Si ya convivieron determinado tiempo en realidad la relación legalmente es casi la misma, en cuanto a responsabilidades y muchas otras cosas. Existe cierto miedo al compromiso y a lo definitivo. En lo civil se perdió ese miedo porque existe el divorcio, te podes casar y divorciar al otro día, y además volver a casarte con otra persona libremente. No es así en lo religioso, no existe.
“UNA VEZ QUE HAY MATRIMONIO, ES IMBORRABLE, NADA LO PUEDE ANULAR”
-¿No se anula un matrimonio religioso?
-Jamás. Se puede investigar si el matrimonio fue nulo. La diferencia está en que anular, es un hecho posterior. Existió un matrimonio y se anula. Lo que existe en lo religioso es el proceso de nulidad, el tribunal eclesiástico estudia si a pesar de que se hizo la ceremonia, si realmente hubo matrimonio, si se dieron los casos y condiciones necesarias para que haya matrimonio. Pero una vez que hay matrimonio, es imborrable. No hay nada que lo pueda anular posteriormente, ningún hecho ni circunstancia que posterior al matrimonio anule eso porque es un sacramento.
-¿Nadie que sea casado religiosamente puede volver a casarse?
-Mientras exista el matrimonio no, si una de las dos personas enviuda si. Pero mientras el matrimonio exista, es para siempre.
-En los encuentros matrimoniales. ¿Las parejas adquieren otra perspectiva de lo que significa estar casados o convivir?
-Salen con un pantallazo. Las charlas antes eran 8, ahora por cuestiones de la pandemia las reducimos, es un leve pantallazo actualmente.
-¿Ese pantallazo no sería lo que haría falta antes de convivir?
-El matrimonio son dos voluntades que se unen y en las charlas no pueden aprender lo que es la convivencia o todo lo que significa vivir juntos. En realidad se necesita mucho más, si esa perspectiva que en los encuentros matrimoniales pudieron adquirir les sirvió, genial, el problema es que no se profundiza. Si bien el matrimonio tiene una parte contractual de unión de afectos y voluntades, porque se quieren y están dispuestos a vivir la vida el uno para el otro, en lo religioso le agregamos la presencia de Dios en esa decisión.
Es fundamental para nosotros la espiritualidad, a parte de la voluntad y afectos, los sentimientos y otras cosas de la pareja pueden ir cambiando, por eso se adjunta un matrimonio en los encuentros para que acompañe y brinde su visión. El que no cambia es Dios, todo lo otro puede ser inestable, pero la voluntad de Dios es firme, si uno fundamenta su vida de pareja en eso que es firme que es la relación con Dios y la voluntad Dios, se pueden construir grandes cosas porque se está construyendo en una base firme. Hay cosas que van a dejar de estar o que se pueden agregar, se agregan los hijos, nietos, por ejemplo, y se va la juventud, viene la madurez, otros compromisos. Pero partimos de algo que no se mueve y que es lo que Dios quiere.
-¿Esa base se fortalece en los encuentros?
-Se van sabiendo que existe algo distinto, pero si realmente quieren profundizar no se pueden quedar con eso. Todos los que hacen los encuentros de preparación para el matrimonio, dicen que estaría bueno seguir profundizando, pero cuando los invitas ninguno asiste. Muchas parejas van un poco obligadas a las charlas, porque saben que sino, no se pueden casar, luego se encuentran con otra experiencia porque realmente los encuentros de preparación son muy buenos, las temáticas son buenas.
Si se disponen a abrirse, conocerse y conocer otra gente, es fructífero. Después de casados también pueden seguir profundizando, en la pareja, en el conocimiento de cada uno, de lo que Dios quiere y seguir dándole ese cimiento firme.
Si bien hay parejas de más de 20 años de casados que acompañan los encuentros, también invitamos a parejas casadas recientemente para que puedan aportar desde su visión.
Después en Salto funcionan dos movimientos, uno se llama Encuentros Matrimoniales Mundial y el otro Hogares Nuevos, ellos trabajan con matrimonios casados por iglesia brindando esa profundidad en el trato, conversación, etc, dónde las parejas pueden descubrir otras cosas más.
En el transcurso del matrimonio todo cambia, se descubre a la pareja como padre o madre cuando llega un hijo a sus vidas por ejemplo, y también en cada etapa del niño o niña, eso es muy distinto, apreciar una persona por cómo es como pareja, hijo, se descubren nuevas facetas, eso también tiene que ser conversado y profundizado para saber que se valora de la otra persona o que se debe cambiar de acuerdo a los nuevos roles que tienen, todo es crecimiento, y lo importante es continuar con los cimientos firmes.
El centro de todo esto es la pareja, para ser buen padre hay que tener buen diálogo y relación con la pareja, no para el otro, sino que esa es la base de la familia, el mutuo aprecio y valorarse, así como también conversar acerca de lo que a uno no le gusta del otro, eso hace crecer.