Lunes 6 de abril, 2020
  • 8 am

El Padre Carlos Silva Guillama explica a CAMBIO que tarea desarrolla como Administrador Diocesano

 

Por Daniel Spinelli

Tras el fallecimiento de Mons. Fernando Gil, la Diócesis de Salto quedó sin su conductor principal, es por eso que de acuerdo a lo que establece la Iglesia Católica al no haber un obispo auxiliar, se debe recurrir al Colegio de Consultores -organismo formado por seis sacerdotes-quienes eligen a un Administrador Diocesano, hasta tanto no se designe al nuevo obispo. Esa fue la situación que se dio en la Diócesis de Salto que abarca los departamentos de Artigas, Salto, Paysandú y Río Negro. Esta responsabilidad fue asignada al Padre Carlos Silva, de vasta trayectoria en la diócesis de Salto quién confiesa que aceptó la designación “con mucha fe” y con la esperanza de ser una compañía cercana para las comunidades, los laicos y sacerdotes a lo largo del territorio diocesano. En diálogo con CAMBIO, el sacerdote artíguense explica cuáles son las responsabilidades y las tareas que debe desarrollar como Administrador Diocesano.

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Soledad

LOS PASOS QUE SE SIGUEN

Silva señaló que cuando fallece un obispo la Iglesia Católica adopta varios caminos. Puede asumir un Obispo Coadjuntor como ocurrió con Mons. Marcelo Mendiharat en relación a la muerte de Mons. Alfredo Viola en la década del 60. También puede asumir un Obispo Auxiliar como ocurrió en el caso de Mons. Heriberto Bodeant entre el gobierno de Mons. Daniel Gil y Pablo Galimberti. Cuando no existe un Obispo Coadjuntor ni Auxiliar hay un organismo que se llama Colegio de Consultores que es citado por el Vicario General y tiene 6 miembros que es quién resuelve. Silva dijo que este organismo fue quién lo designó como Administrador Diocesano hasta que comience su misión el futuro Obispo de la Diócesis de Salto. Es decir que su trabajo será temporal hasta tanto no llegue un nuevo pastor diocesano.

ELECCIÓN DEL NUEVO OBISPO

El Derecho Canónico de la Iglesia Católica establece algunas misiones para el Administrador Diocesano. La primera de ellas es orar por la Diócesis. En ese sentido el Padre Carlos dijo que a diario reza por los laicos, especialmente por los ancianos enfermos, jóvenes, catequistas, por la vida consagrada sacerdotes y diáconos. Además debe preparar la llegada del nuevo obispo y la Iglesia en ese sentido le pide prudencia manteniendo el ritmo de trabajo y la vida de la diócesis tal como estaban antes de la muerte del obispo. Silva dijo que el tiempo que debe estar al frente de la diócesis como Administrador depende de la decisión del Papa Francisco. Es decir, una vez que muere el obispo el Nuncio Apostólico del Uruguay envía tres nombres a Roma donde un cardenal que está cargo de todos los obispo del mundo es quién define los nombres. Luego todos los elementos son elevados al Papa Francisco quién designa al futuro obispo de Salto.

UNA TAREA EVANGELIZADORA

En cuanto a su asunción el sacerdote dijo que en primer lugar estaba impactado por la muerte de Mons. Fernando Gil, porque si bien todos sabían que estaba muy mal, había una esperanza de un milagro. En lo que respecta a su designación dijo que lo aceptó con mucha fe. “Tuve muchas responsabilidades en la diócesis, pero está sin dudas es la más importante”, dijo. Señaló que su misión principal es acompañar, participar, estar cerca de las comunidades, hasta tanto no llegue el nuevo obispo de Salto.