Salto, Viernes 24 de Noviembre de 2017

Elogio de un médico

Columnistas | 21 Abr. Mons. Pablo Galimberti.
El miércoles 19 la Junta Departamental de Salto honró al Doctor en medicina Néstor Campos Pierri, declarándolo ciudadano ilustre.
Parece oportuno que los ediles recojan las voces de todo el Departamento y distingan a representantes de diversas actividades.
Queda claro que no es cuestión de títulos. Lo que más importa son las personas que ejercen una profesión, su humanidad, profesionalidad, su involucramiento en cada situación personal.
Hubo momentos de mucha emoción en el recinto de la Junta. Algunas voces hablaron en primera persona, como pacientes protagonistas de situaciones críticas, donde la mano del Doctor Campos resultó decisiva. Describían intervenciones con pronóstico incierto, donde el profesional se jugaba por entero, arriesgando, investigando, disipando angustias y devolviendo expectativas de vida donde el panorama parecía incierto.
En pequeña escala fui protagonista de la cercanía del “Gordo Campos” la noche que protagonicé un accidente. Regresaba de Bella Unión después de festejar la fiesta de Santa Rosa y a pocos kilómetros de Salto mi acompañante que manejaba gritó: ¡nos matamos! Desperté con una lluvia de vidrios en el cuerpo y una voz desde fuera que intentaba abrir la puerta y permitirme bajar.
Lentamente me liberé del cinturón de seguridad que me había evitado un golpe frontal pero me dejó por muchos días secuelas de la frenada. Moví un brazo, una pierna. Logré sentarme en el pasto. Una mujer me alcanzaba una hoja de aloe para que me la pasara por la cara. A oscuras, todo era al tacto.
La presencia del Doctor Campos me serenó cuando llegué a la Emergencia. Su voz me dio tranquilidad. De allí, gracias también a todo el equipo que lo secundaba, al cabo de algunos días y sin duda que también gracias a las oraciones de mucha gente, superé el trance.
Aclaro que la culpa no fue de mi amigo que conducía sino de un camión abandonado, con absoluta imprudencia, al costado de la carretera sin ninguna señal. Y para nosotros, con las luces cortas debido a un obligado cambio de luces, fue imposible divisarlo a tiempo.
Mientras escuchaba en sala algunos relatos, pensaba que también yo, en pequeña escala, podía sumarme a quienes daban gracias a este gran médico.
La figura del Doctor Campos tiene rasgos, que uno de los que habló definió como “exuberante”. Sus palabras con tono cálido, ojos vivaces y manos grandes que saben palpar, producen un efecto de empatía. Traduciría este rasgo como indicador de una persona que con las debidas reservas del secreto profesional, equivale a no andar con vueltas cuando te tiene que decir algo. Lo comprobé también en una ocasión cuando participé en un debate sobre el aborto, mano a mano con él, en un programa televisivo.
Incluyo en este rasgo la capacidad de sentir, emocionarse y vibrar con el otro. Quedó claro al escuchar las voces de una de sus hijas y de compañeros de generación de la Facultad.
Señalo el calor familiar de su esposa e hijos que han acompañado el desempeño de una tarea expuesta a muchos sacudones, sorpresas y horas de angustia que sin duda resuenan también en el hogar. Ante cada paciente no hay un especialista o unas manos habilidosas, sino el médico frente a un destino, una historia, un drama y un futuro a veces de difícil pronóstico.
Que las huellas de este querido médico sirvan de inspiración a las nuevas generaciones y a todos los ciudadanos que convivimos en la sociedad.

Imágenes de Salto

Diario Cambio - Brasil y Viera - Salto - Uruguay | Tel: 598 73 33344 - 598 73 35045 - Fax: 598 73 32579 | Email: diariocambio@adinet.com.uy